Dicen que tras la tempestad siempre llega la calma. Aunque ayer, al día siguiente de la granizada que sacudió Vizcaya, lo que le sobrevino a un gran número de baserritarras del territorio fue un fuerte dolor de cabeza, cuando se acercaron hasta sus plantaciones para comprobar los daños de la inusual tormenta. El panorama no pudo ser más desolador. Se calcula que un centenar de explotaciones de las comarcas de Mungia, Txorierri y Busturialdea han quedado destrozadas.
Además de arruinar las cosechas, en especial la de árboles frutales, el pedrisco, que en algunos casos llegó a alcanzar el tamaño de una pelota de golf, ha provocado cuantiosas pérdidas materiales, sobre todo en aquellos invernaderos de cristal. En este contexto, sindicatos agrarios y baserritarras pidieron ayer a la Diputación que contribuya con ayudas a paliar los desperfectos.
«El caso más dramático se ha dado probablemente en Lezama, donde una explotación ha sufrido la rotura de 2.000 cristales. Eso, sin hablar de todo el producto que se encontraba en su interior, la mayoría aplastado. Otra, en Gatika, se encuentra en similares condiciones», detalló el presidente de la Asociación de horticultores de Vizcaya Bihoel, Erlantz Gorbea.
«¿De qué viviremos?»
Los cultivos al aire libre tampoco han resistido la violencia del pedrisco. Así, en los municipios de Erandio, Zalla y Güeñes cientos de hectáreas de vides, frutales y género hortofrutícola, como el pimiento, lechuga y tomate se «ha echado a perder por completo».
Los productores aseguran que toda la producción se ha «ido al traste» debido a que los frutos están podridos por el golpe del granizo. «Ahora tendremos que esperar a la próxima plantación y, mientras tanto, ¿de qué viviremos? El verdadero daño se conocerá en quince días, cuando el género que aparentemente está en buen estado no sirva probablemente para su comercialización», explicaron los propietarios del caserío Lurkoi, de Busturia, también uno de los más damnificados.
La copiosa granizada afectó sobre todo a los caseríos de Urdaibai, Mungialdea y el Txorierri. «De momento no podemos cuantificar de forma pormenorizada los daños. Ahora estamos en la fase de recabar información para conocer la gravedad de los destrozos, pero el estropicio es muy importante. Confiamos en obtener ayudas», señalaron desde Bihoel.
Por su parte, el diputado de Agricultura, Eusebio Larrazabal, visitó ayer las localidades de Busturia, Lezama y Arrieta para conocer 'in situ' el alcance de los daños. «La incidencia de la tormenta ha sido desigual. De momento, estamos en conversaciones con las asociaciones de agricultores para valorar la situación. Con respecto a las ayudas, en principio, actuarán los seguros agrarios», reconocieron desde la institución foral, que seguirá de cerca la marcha de los acontecimientos. Lo que todos esperan ahora es que el verano no deje otra tromba de granizo igual a la del pasado martes.