El Correo Digital
Sábado, 8 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
carrera muy límpia
Ningún herido por asta de toro en el segundo encierro de los Sanfermines
Según los primeros datos de Cruz Roja no hay ningún herido por asta de toro, aunque sí varios contusionados
Ningún herido por asta de toro en el segundo encierro de los Sanfermines
Varios corredores sortean en el tramo de Mercaderes a uno de los astados de la ganadería sevillana de Dolores Aguirre. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Los toros de la ganadería sevillana de Dolores Aguirre han protagonizado el segundo encierro de los Sanfermines 2006 con una limpia carrera, pese a la gran cantidad de participantes y a que uno de los bureles quedó rezagado. Tres minutos y 20 segundos tardaron los astados en completar los casi 850 metros que separan los corrales de Santo Domingo de la Plaza de Toros.
Pese a algún intento del toro que cerraba el grupo de alcanzar a los corredores que se situaban contra la pared del lado izquierdo, la carrera discurrió de forma limpia por el primer tramo, al final del cual tres astados tomaron la cabeza y enfilaron así la plaza del Ayuntamiento.
Tras atravesar Mercaderes sin incidencias, llegaron a la curva con la calle Estafeta donde, pese al antideslizante aplicado por segundo año consecutivo, los tres primeros astados resbalaron y uno de ellos quedó tendido en el suelo y quedó definitivamente separado de sus hermanos, por lo que creó momentos de peligro.v Con un toro abriendo la manada y el resto detrás arropados por los cabestros, el encierro pasó por Estafeta a gran velocidad y entre una multitud de corredores que protagonizaron bonitas carreras aprovechando la nobleza de los Dolores Aguirre.
La caídas se sucedieron en este tramo, aunque los astados siguieron la carrera sin entretenerse con los mozos e incluso evitándolos.
Mientras los cinco primeros toros continuaron su camino y entraron sin problemas en los chiqueros de la Plaza, el rezagado se resistía a continuar su carrera y creó los momentos de mayor peligro del encierro, al volverse en varias ocasiones y mostrarse despistado, obligando a esforzarse tanto a los pastores con sus varas como a los dobladores con sus capotes.



Vocento