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Sábado, 8 de julio de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
LA TERCERA. McEwen celebra su victoria mientras Boonen se desespera a su izquierda. / AP
CICLISMO
Tom Boonen anda desesperado. Ha perdido el tren de este Tour. Lleva demasiado equipaje encima. Es un crisol de colores. Porta el maillot arco iris, la etiqueta del campeón del mundo. También el amarillo, el del líder de la Grande Boucle. Y además quiere el verde, el del más regular. El que designa al que siempre está. Demasiado peso. Demasiado caro. Las escrituras de propiedad del arco iris le cuestan tiempo: entrevistas, autógrafos.... Siempre bajo los focos de los periódicos y las televisiones. Alto y guapo, joven y rubio, moderno y accesible. Hasta la revistas 'gay' le persiguen. La tasa del amarillo se paga en cada etapa: su equipo se gasta durante 200 kilómetros y luego, cuando Tom lo reclama, desaparece. El verde, por último, le obliga a reventarse en cada sprint intermedio. Es un lastre multicolor. No llega nunca a tiempo. Ayer tampoco pudo coger el TGV, el tren de alta velocidad. Desde arriba, tras la ventanilla, le saludó la sonrisa de McEwen. Por tercera vez en este Tour.
 
HAIMAR ZUBELDIA, CICLISTA DEL EUSKALTEL EUSKADI
 
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