Aún frustrados por caer en el penútimo obstáculo, Alemania y Portugal disputan hoy en Stuttgart la final de los perdedores, el tradicional choque por el tercer puesto en el que los contendientes buscan superar la decepción y acabar el Mundial con el mayor honor y dignidad posibles. Aunque no son pocos los convencidos de que el encuentro de consolación sobra, para el palmarés no es igual acabar con victoria y en puestos de podio, lo que equivaldría al bronce en unos Juegos Olímpicos, que despedirse con la amargura de dos derrotas seguidas.