Afortunadamente ha terminado el llaneo y llega la hora de la verdad con la contrarreloj larga y llana, para especialistas, de Rennes. Me gustan el trazado y la distancia, porque van como un guante con las características de David Millar.
Hemos traído al escocés en palio y hoy tiene la oportunidad de demostrar su categoría en un circuito de 52 kilómetros, ondulado al principio y plano al final. Vamos a muerte con Millar. Es nuestra oportunidad de ganar.
No lo va a tener fácil porque se enfrenta a corredores como David Zabriskie, un as de la distancia, el renacido Moreau y el norteamericano Landis. Los tiros van a ir por ahí.
Espero que Millar gane y también tengo confianza en Simoni y Marchante. No para subir al podio, sino para no ceder un tiempo que luego van a necesitar. El madrileño Marchante llega con cuatro minutos perdidos. No va a salir al 100%. No se va a dejar la vida, pero tampoco se limitará a 'entrar'. Quiero que pelee. De Simoni espero algo más, porque dentro de unos días llegan los Pirineos y luego los Alpes. Es un luchador que siempre da la cara. Tengo confianza en sus posibilidades. Este Tour es tan raro que hay que estar atento. Vamos a ver hundimientos espectaculares y vuelcos inesperados en la general.
También va a ser un test muy duro para Mayo y Salvodelli. Van a perder tiempo, eso es seguro. De cuánto cedan dependerá su estrategia en la montaña.
Hoy ha llovido y mañana parece que volverá a hacerlo. Va ser determinante en el desarrollo de la etapa. No es lo mismo salir con carretera seca, que jugarse el tipo sobre un asfalto inundado.