No son demasiadas las bandas que trascienden de su condición telonera. Un telonero se elige para que sus amigos paguen entrada, para disponer de más tiempo en el que el público se acerque a la barra y para que los tardones puedan llegar a ver al combo estelar. El aficionado avezado suele pensar en sus cosas según opera el telonero (nosotros sobrellevamos las demoras en el típico bar más tranquilo y barato que hay frente a cada sala), pero a veces salta la liebre, como el jueves en el BillyPool de Deusto, donde Loan, que calentaban para los galos Sons Of Saturn, llegaron más allá.
Tocando a pelo, como en su local de ensayo, agitándose cada uno de los tres al vivir dentro cada nota que tocaban y elevados a lo especial por el hacha, capaz de sajar con riffs de guadaña y de espolear con líneas de punteos subterráneos bajo los rugidos supuestamente euskéricos del vocal (vale: Pato compró la molona maqueta y los títulos son en vascuence). El listado, envolvente y ascendente, con metal tipo Black Sabbath, progresividad arbórea a lo Opeth y R&R vía Firebirds o Moho, consiguió que sentenciáramos que mereció la pena.
Luego se desfondaron los epilépticos Sons Of Saturn. Actuaron entre el público y, cada vez que el guitarrista pasaba junto a nosotros, el filo de su mástil nos asustaba, en serio. Agitándose como International Noise Conspiracy, deconstruyendo a At The Drive-Inn, brutalizando a The Ex y aleando post-HC con grindcore kamikaze a lo Zeke, nos quedamos para el arrastre tanto ellos como nosotros.
La temporada del Bilbaína Jazz Club se ha ampliado con tres citas especiales y quizá por ello el jueves no vimos a cantidad de socios habituales y no pudimos decir a Yolanda que la llevaríamos a ver a Dylan el martes en San Sebastián. Eso, que el jueves ofició el estupendo y superior trompetista Raynald Colom, un tirillas al que se le deformaba la cara por la hinchazón de los carrillos en plan Dizzy Gillespie. Su actuación acabó pasada la una y el público fue desertando poco a poco, pero todos los presentes comprobaron la fiabilidad de su banda (el groove del contrabajista, el atavismo del baterista, la emulsión setentera del pianista), liderada aunque no sometida por un trompetista cool en las baladas y rompedor en el hard bop cuya calidad se percibía antes de acabar un fraseo. Y nada más, que el jueves 13 y el martes 18 hay otros dos.