El director de 'Toy Story' y 'Bichos' se une al guionista de los más renombrados éxitos de Pixar para presentarnos esta historia de coches, que aporta dos importantes novedades respecto a lo presentado hasta ahora por la más prestigiosa factoría de animación en su fructífera asociación con Disney. La primera, el hecho de humanizar unos elementos que, lejos de los juguetes, insectos o monstruos, carecen, en principio, de elementos de expresión y movimiento asimilables a las personas. La segunda, romper con el límite psicológico de la duración estándar de este tipo de películas, acercándose a las dos horas, metraje absolutamente impensable para un producto de artesanía con destino al público infantil.
De ambos retos sale airoso. La película no cansa y mantiene un entretenimiento constante para todo tipo de público. Su definición de los personajes resulta brillante pues, a los pocos minutos de proyección, consigue convencernos de que esos coches, lejos de ser cosas, son personajes con expresiones, sentimientos y sensibilidades tan cercanas como las de cualquier otro ser con apariencia humana. La factura es de una perfección incuestionable, no sólo en la configuración general, sino en la imparable acción, ambientación general y personalidades.
En cuanto a la historia, se han decantado por una mezcla de 'Doc. Hollywood' y 'The Majestic' con innegable inspiración Capra, en la que la soberbia de la fama cede frente a la sencillez, la amistad y el amor, con momentos muy logrados de comicidad y ternura. De imprescindible visión el corto inicial 'El hombre orquesta'.