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Domingo, 9 de julio de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
El Tour regresa al pasado
El viejo Gonchar gana la crono que refuerza a Landis, Menchov y el T Mobile, y que tumba al Discovery
El Tour regresa al pasado
PREMIO. Gonchar expresa su alegría en el podio por vestir el maillot amarillo. / AP
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EL GANADOR
Serhiy Gonchar (T-Mobile)

Datos: Nació en Rovno (Ucrania), el 3-7-1970. Debutó en 1996 en el equipo Volksbank Ideal.

Palmarés: Acumula 32 victorias en su palmarés, la de ayer es la primera de 2006. Tiene una etapa en el Tour, cuatro en el Giro, es campeón del mundo de contrarreloj (2000, Plouay) y tres veces campeón nacional de contrarreloj. Podio:

1. Serhiy Gonchar (T-Mobile), 1.01.43

2. Floyd Landis (Phonak), a 1.01

3. Sebastian Lang (Gerolsteiner), a 1.04

Mejores vascos:

29. Egoi Martínez (Discovery) a 3.13

33. Mikel Astarloza (AG2R) a 3.18

36. Haimar Zubeldia (Euskaltel) a 3.32

Líder de la general:

Serhiy Gonchar (T-Mobile), 30.23.20

Incidencias: Bobby Julich (CSC) fue el protagonista negativo de la jornada, al sufrir una caída durante la crono. El americano se rompió su muñeca derecha y un fuerte golpe en la columna, en un primer reconocimiento médico realizado en un hospital de Rennes, donde se encuentra ingresado. Floyd Landis también tuvo una caída. Por poco rompe el manillar y tuvo que cambiar de bicicleta debido a un badén que había en la carretera. Perdió unos 40 segundos.

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En la subasta por este Tour de segunda mano se esperaba a la nueva generación de compradores. Pero nadie pujó por la contrarreloj como el viejo Honchar. «Me llamo Gonchar», aclaró. No le va la modernidad. La informática le rebautizó al tramitar su pasaporte. Le impuso una 'h' de la que él reniega. El nuevo mundo de la energía le truncó la infancia y la metió en la nube desprendida de las tripas nucleares de Chernobyl, allá en su Ucrania. La tecnología le rodeó de rivales aerodinámicos, de pedalada volátil, grácil. De danzarines. Él, en cambio, se mantuvo fiel a la antigua escuela soviética: masticando pedales, atornillándolos, a riñonazos. Sus piernas son un mapa de músculos. Al final de la temporada pasada, ya con 35 años, le fichó el T Mobile. Ya era viejo: resignado a ser otro ciclista, un gregario, distinto a aquel joven ucraniano que compartía selección soviética con Berzin y Tonkov. Un veterano de guerra. Ayer, el Tour se puso de cara al cristal del reloj. Y a través de ese espejo hizo un viaje en el tiempo. Hacia el ciclismo impredecible, el de las sorpresas, el anterior a Armstrong o Induráin. De allá lejos regresó Gonchar, con 'G', con su viejo apellido. Un líder del pasado para este Tour que ayer quedó en puntos suspensivos.

Sin Armstrong, el Tour pedalea en otro idioma. Se esperaba a los americanos. Ésta es tierra de desembarco. Pero sólo acudió Landis (Phonak), segundo en la contrarreloj y en la general, y primero en los pronósticos. A Bretaña no llegó la nave del Discovery. Naufragio. Ni Hincapié, ni Popovych, ni Azevedo, ni Savoldelli. No hicieron honor a su historia. El octavo Tour, el que Armstrong no quiso ganar, se alejó ayer de los suyos. Y también de Leipheimer, desconocido, abatido por el reloj: cedió seis minutos. Lo perdió todo. Un favorito en bancarrota.

El paisaje de líneas suaves que iba y venía a Rennes por el trazado de la contrarreloj le dio la vuelta a la historia. Otorgó la victoria al frente alemán. Gonchar conquistó la etapa y su equipo, el T Mobile germano, colocó cuarto a Rogers, sexto a Sinkewitz y octavo a Kloden, un ciclista que tiene memoria del podio de París. Es curioso: el equipo que echó a Ullrich y Sevilla, el que menos dorsales tiene, es el más poderoso. Así viaja este Tour desnortado. Una edición en época de rebajas: sin Armstrong, sin Ullrich, sin Basso y sin Vinokourov. Un carrera de sorpresas. Como la de ayer.

Y un Tour de listas. La 'maldita' de Eufemiano Fuentes. Y la de los elegidos por el reloj de Rennes: Landis y la tropa alemana. Más Evans y los vecinos rusos de Pamplona: Menchov, noveno a 1.44 de Gonchar y a sólo 43 de Landis, y su amigo, el mudo Karpets. Menchov es un heredero. Le van bien los rebotes del dopaje. A su palmarés llegó la Vuelta 2005 por la sangre con EPO de Heras y quizá le caiga el Tour de la lista negra de un médico canario. Otra herencia.

Sastre, primer español

La lista tiene otros legados. En esta edición perdida, para encontrar al primer español hay que retrasarse hasta el hueco 18: Sastre, líder del CSC en ausencia de Basso, que perdió 2.11. Parecido acabó Pereiro (2.41). A medio camino Zubeldia (3.32). Y lejos, muy lejos, Mayo (5.37). Para el ciclista vasco, el reloj se cerró. Se abrió para Landis, el T Mobile y Menchov. O eso parece. El cronómetro descifró parte del enigma de este Tour. Pero aún no se ha subido ningún puerto. Todo puede estibar todavía.

Igual que sucedía antes. Como cuando Pantani reventó a Ullrich en el Galibier y salvó el Tour negro del 'caso Festina', el de 1998. Como cuando Lemond batió a Fignon en el corazón de París: esos ocho segundos aún retumban como puños desde 1989. Como Gaul en la última etapa alpina del Tour 1958, con las paredes de la Chartreuse como testigos.... O como el anónimo Roger Walkowiak dos años antes, cuando empaquetó su victoria en una escapada de 31 corredores y nadie fue capaz de obligarle a soltar aquel hueso. Así era antes el ciclismo. Una aventura. Un viaje sin guías. Un descubrimiento. Un deporte para disidentes, para ciclistas que pedía turno cada día. Y así, ojalá, puedan ver esta carrera los Pirineos y los Alpes. Sería el mejor precio para una carrera de segunda mano.

El Tour es su historia, su pasado. Sus viejos. «¿Viejo? Soy joven por dentro». Gonchar, con 'G', acaba de cumplir 36 años y es el líder del Tour de la regeneración. Su caducidad la dictará el tiempo. Con 'T' mayúscula de Tour, la carrera eterna. Ya lo dice su lema: 'Los campeones pasan, el Tour permanece'. Abierto y entre sorpresas. Como antaño. Es el único consuelo.



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