El nuevo director general del Ente Vasco de la Energía (EVE), José Ignacio Hormaeche, que asumió el cargo en febrero de este año, procede de Gamesa y se le nota. Este grupo alavés, que se ha convertido en uno de los principales fabricantes de aerogeneradores del mundo, es la referencia que va a centrar su actuación al frente del organismo público. Su idea es apoyar a la industria de equipos energéticos para que, cualquiera que sea la tecnología del futuro -eólica, marina o termosolar-, siempre haya empresas punteras vascas capaces de desarrollarla.
-¿Qué objetivos se ha marcado como director general del EVE?
-El EVE es una casa que viene de un ciclo muy positivo, no sólo por el desarrollo de grandes infraestructuras sino también por los programas de ahorro energético como el de los electrodomésticos. No es un lugar en el que haya que reconducir o replantear muchas cosas. Mi aspiración es sumar algo y, dada mi experiencia previa, creo que lo que puedo aportar es mayor proximidad con el I+D y la innovación en empresas del sector energético. Creo que desde el EVE se puede impulsar más a las empresas que fabrican equipos y tecnología, y no sólo ocuparnos de los generadores de energía. El País Vasco cuenta con un buen punto de partida en este campo.
-¿Qué empresas destacaría en este terreno?
-En el ámbito eólico destaca Gamesa, que es la tercera o cuarta del mundo. Este tipo de empresas líderes en energías renovables es el modelo a seguir. También sobresale Ecotecnia, de MCC, y, en energía solar, Guascorfotón. Hay otro sector muy importante, radicado prácticamente en su mayoría en Euskadi, que es el de la electrónica de potencia -Ingelectric, ZiV, Arteche...-. Al igual que ahora tenemos líderes en energía eólica y solar, queremos contar con empresas vascas de primer nivel en las tecnologías 'limpias' del futuro, ya sea marina o termosolar.
-El EVE ha anunciado su intención de desinvertir en mercados que considera maduros como el eólico y el gasista, para centrarse en tecnologías incipientes como la biomasa. ¿Qué proyectos contempla en este ámbito?
-La biomasa tiende dos grandes apartados. Por un lado, los biocarburantes, que son los combustibles utilizados en el transporte que no causan emisiones de CO2, limitadas por el Protocolo de Kioto. En este terreno ya estamos implicados en una planta de bioetanol, un producto que se mezcla con la gasolina. No estamos, sin embargo, involucrados en ninguna de las fábricas de biodiésel planteadas en Euskadi, pero intentamos estar al corriente de todas ellas. El otro capítulo es la biomasa para la generación de energía eléctrica a partir de residuos agrícolas, forestales... Queremos promover una planta que genere una cantidad importante de energía en los próximos años.
-¿Considera suficiente el apoyo del Gobierno central a los biocombustibles?
-Queda margen de maniobra si se tiene en cuenta lo que otros países de la Unión Europea están haciendo: fijar como objetivo obligatorio un determinado porcentaje en un horizonte temporal. Ahora mismo lo único vigente es una directiva comunitaria que recomienda unos objetivos, pero sería bueno establecer unas cuotas obligatorias. Que un porcentaje del consumo tenga que cubrirse con biocombustible. Lo estamos solicitando a instancias oficiales.
-Resulta llamativo que el EVE decida abandonar el negocio eólico cuando el País Vasco está muy lejos de cumplir los objetivos en energías renovables después de fracasos como el proyecto de Ordunte.
-Los objetivos eólicos de Euskadi no se acaban en Ordunte. Era un emplazamiento que estaba contemplado en la planificación porque entendíamos que era factible instalar un parque allí. Pero, por razones medioambientales, ha sido un proyecto fallido. No obstante, hay otras ubicaciones posibles y el Gobierno vasco mantiene su objetivo de alcanzar los 624 MW en 2010. No hay que pensar que se va a repetir lo de Ordunte. Además, ya contamos con promotores que nos han manifestado su interés por entrar en el negocio.
-Pero no cree que la participación del EVE en los proyectos gracias al 50% que tiene en la compañía Eólicas de Euskadi puede ayudar a vencer las resistencias de Medio Ambiente y los grupos ecologistas.
-Los especialistas de cada área no piensan en si el proyecto en cuestión está apoyado por el EVE o no. Ellos (Medio Ambiente) se guían por sus criterios y nosotros (Industria) utilizamos nuestros mejores argumentos y luego el resultado es uno u otro. No creemos que la presencia del EVE facilite el que un parque eólico salga adelante.
-¿Dispone de una primera valoración de Eólicas de Euskadi de cara a las negociaciones que el EVE mantendrá con Iberdrola en septiembre para venderle su 50% en el capital?
-No dispongo de ese dato, porque hay que tener en cuenta varias cuestiones. Los parques ya existentes son fáciles de tasar, pero además hay otros proyectos en fase de tramitación en los que, por ejemplo, ya se han realizado las mediciones. Es el caso de Mandoegi, Ganekogorta...
La apuesta por el gas
-El País Vasco ha realizado una firme apuesta por el gas como fuente de energía. Pero su elevado precio y conflictos como el de Rusia y Ucrania han puesto en evidencia los riesgos que entraña. ¿Hay que replantearse esta estrategia?
-Cuando el Gobierno vasco elaboró en 2001 su estrategia energética, apostó por el gas como fuente de energía primaria prioritaria, con el objetivo de llegar a cubrir el 52% del consumo en 2010 frente al 21% inicial. Ahora estamos en el 43%. Se tomó esa decisión porque el gas es la apuesta más segura y más 'limpia' en estos momentos. Aunque no está exenta de riesgos.
-Pero dado que Euskadi carece de gas y petróleo y que las energías renovables no dan garantía de suministro. ¿No considera necesario reabrir el debate nuclear?
-Como dijo la consejera, no es algo que esté previsto en nuestra actual planificación estratégica. Con el estado actual de la tecnología nuclear y nuestros valores sociales, no creo que se contemple como alternativa de aquí a los próximos 15 años.
-Cuando se privatizó Naturcorp en 2003 y se vendió a Hidrocantábrico, el EVE ya anunció su intención de reducir su participación en la compañía gasista, que actualmente se eleva al 30%. Sin embargo, ahora no prevén bajar al 5% hasta 2008. ¿Es porque quieren controlar que cumpla sus compromisos de inversión?
-El acuerdo de venta de 2003 contemplaba un derecho de opción de venta. Es decir, que el EVE tenía derecho de a vender el porcentaje que le quedaba y Hidrocantábrico la obligación de comprar durante un plazo de cinco años. Simplemente, queremos aprovechar esa opción que expira en 2008.
-A pesar de deshacer posiciones en el gas, van a mantener su participación en la regasificadora y el ciclo combinado de Bahía de Bizkaia.
-Nosotros hacemos previsiones a tres o cuatro años y, en ese plazo, está previsto salir de Eólicas de Euskadi y de Naturgas, pero no de Bahía de Bizkaia. Creemos que la presencia del EVE en esas infraestructuras es positiva para el país.
-¿Cuándo entrará en funcionamiento el tercer tanque de la regasificadora? ¿Y el cuarto?
-Para el tercero se está desarrollando ya la ingeniería y en 2007 se empezará a pedir ofertas de construcción. El cuarto tanque, aunque también está aprobado en planificación, tiene un problema de ubicación.
-¿La puesta en marcha de Euskadour, el gasoducto que conecta Euskadi y Francia, ha servido de estímulo para estos proyectos?
-Lo dijo bien claro el Gobierno francés, que la regasificadora de Bahía de Bizkaia les hace falta para abastecer el sur de Francia. En el EVE consideramos esta infraestructura como un gran acierto estratégico, porque se hizo cuando no estaba claro lo que iba a pasar.