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Domingo, 9 de julio de 2006
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Estados Unidos compartirá con Rusia tecnología nuclear a cambio de que presione a Irán
El Kremlin abrirá su territorio a los residuos atómicos norteamericanos y de sus aliados Corea del Sur y Taiwán
Estados Unidos compartirá  con Rusia tecnología nuclear a cambio de que presione a Irán
Militares rusos observan un silo de misiles en un lugar no identificado. / AP
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El presidente que presume de tener como mejor aliado a un país contra el que luchó su padre, Japón, se prepara para anunciar un pacto que supondrá un nuevo hito en el fin de la guerra fría. George W. Bush ha decidido compartir la tecnología nuclear de Estados Unidos con Rusia, acuerdo que trae asociado la cooperación de Moscú para presionar a Irán. La primicia que anticipaba ayer el diario 'The Washington Post' roba gloria a la Casa Blanca, que pensaba anunciar el pacto durante la cumbre del G-8 que se celebrará el sábado en San Petersburgo.

Vladímir Putin, todo un pragmático, mostró su impaciencia por conocer a Bush desde que se anticipaba su victoria durante el recuento electoral, dispuesto a no perder tiempo con un Gobierno que se iba. Sus deseos de embarcar a los norteamericanos en sus planes para convertirse en el basurero nuclear del mundo habían tropezado frontalmente con la Administración Clinton, que, como Bush, se negaba a compartir tecnología nuclear de uso civil con un país que colaboraba nuclearmente con sus enemigos, como Irán.

En realidad, más tarde se demostró que Irán no había contado con la ayuda rusa para construir las centrales de uranio que ocultaba a los inspectores de la ONU, sino que la había obtenido a través del científico paquistaní A.Q. Khan, responsable de haberla propagado por la región. El papel de Moscú se había limitado, al parecer, a la central de Bushehr, y la revelación de otras plantas resultó tan impactante para el Kremlin como para el resto del mundo.

Desde su primer encuentro, Bush aseguró haber mirado a Putin «a los ojos» y haber encontrado en el ex director del KGB a un hombre en el que podía confiar. El mensaje que el mandatario americano pretende difundir en su próximo encuentro es que a lo largo de los años Putin ha demostrado que puede ser un socio confiable en las crisis internacionales con las que batalla Washington. El pacto que permitirá a Rusia abordar una lucrativa industria de reactores nucleares será mostrado como un voto de confianza más.

En realidad cumple la condición americana de que no se transfiera a terceros, lo que salvaría esa tecnología de caer en manos de Irán, pero eso no es suficiente. Estados Unidos requiere a cambio que Moscú se alíe con él en presionar a Irán para que abandone sus ambiciones nucleares. Hasta ahora Rusia y China han bloqueado cualquier intento de que el Consejo de Seguridad le imponga sanciones económicas o adopte un tono más duro.

Cumplir su palabra

El acuerdo no entrará en vigor hasta que ambos países se pongan de acuerdo en la elaboración de un texto que ratifique esa cooperación. Algo que tardará meses, tiempo que permitirá a Estados Unidos comprobar si Rusia cumplirá su palabra de ser más dura con Irán. En el otro asunto nuclear que perturba la paz internacional, la crisis de Corea del Norte, Rusia es también uno de los dos países que impiden la adopción de sanciones.

Bush no tendrá que buscar aprobación del Congreso para este acuerdo, ya que presumiblemente se redactará en el marco de la Ley de Energía Atómica ya existente, que ha permitido compartir esta tecnología con una veintena de países. Esto le evitará enfrentarse a quienes ven el pacto como arriesgado y poco fructífero para Estados Unidos.

La trayectoria de accidentes nucleares e instalaciones obsoletas es objeto de preocupación por parte de los grupos medioambientales. Rusia está dispuesta a convertirse en el basurero nuclear del mundo, en contra del 90% de su opinión pública, porque ello le reportará unos ingresos de 15.000 millones de euros anuales. Hasta allí enviará Estados Unidos sus residuos después de este acuerdo, que abrirá también las puertas a países como Corea del Sur y Taiwán, que se han mostrado deseosos de hacerlo.



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