En estas fechas, cada año desde el 12 de julio de 1997, la memoria de los vecinos de Ermua regresa a aquella jornada negra en que ETA acabó con la vida del entonces desconocido concejal del PP Miguel Ángel Blanco, al que había secuestrado apenas 48 horas antes. Ayer, mujeres vascas víctimas también de la organización terrorista e implicadas en la lucha contra la violencia, acompañadas por un centenar de ciudadanos de la localidad vizcaína, homenajearon a Blanco al cumplirse el noveno aniversario de su muerte. Esta vez, el acto de recuerdo se ha convocado bajo una nueva circunstancia: hace apenas una semana, la Audiencia Nacional sentenció a 50 años de cárcel al ex dirigente de la banda Javier García Gaztelu, 'Txapote', y a su compañera Irantzu Gallastegi, 'Amaia', por el rapto y posterior asesinato del edil.
Sus convecinos se concentraron ayer en la plaza de San Pelayo de Ermua, junto a la escultura de Agustín Ibarrola en memoria de los damnificados por la violencia. Ante los presentes, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y hermana del último militante socialista muerto a manos de ETA, Maite Pagazaurtundua, se preguntó «cuántos de los que dicen que las víctimas tienen que renunciar a la justicia renunciarían al derecho a su piso o su chalé para dárselo a los asesinos que salieran de la cárcel sin cumplir su condena o reinsertarse».
En su intervención, Pagazaurtundua animó a los ciudadanos a «recordar» a Miguel Ángel Blanco y «aquellos días» de julio de hace nueve años, antes de advertir, en alusión al proceso abierto a raíz del alto el fuego decretado por ETA en marzo, que «la impunidad es incompatible con la justicia, la dignidad y la memoria de una sociedad democráticamente sana». Junto a la presidenta de la Fundación, que no quiso pronunciarse sobre la reunión del PSE con la ilegalizada Batasuna, participaron en el acto la portavoz de la asociación de víctimas vascas (Covite), Cristina Cuesta; Manoli Uranga, concejala del PSE de Azpeitia; Pilar Elías, edil del PP de Azkoitia bajo cuyo domicilio abrió una cristalería el asesino de su marido; María Carmen Heras, viuda del dirigente socialista guipuzcoano Fernando Múgica; el alcalde socialista de Ermua, Carlos Totorika, y su compañera de partido Rosa Díez.
Críticas a Zapatero
Cristina Cuesta también clamó contra «el olvido» y llamó a preservar «la verdad de las palabras». La representante de Covite, que reivindicó el «papel político» de las víctimas porque su combate ha sido en favor de «la libertad de ideas», se mostró crítica con la gestión del presidente del Gobierno del proceso de paz. Según dijo, la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero conduce a «la desorientación» y lamentó que «la gran mayoría» de los afectados «tengan dudas y no confíen» en el presidente.
El Ayuntamiento, organizador del acto junto a la Fundación de Víctimas, quiso recordar la figura de Blanco con el aliento de las mujeres y madres vascas, que son «el eslabón necesario de la dignidad y la perseverancia». Totorika recalcó que la sociedad ha reconocido que «el terrorismo puede ser derrotado» y sabe que, «por encima de la paz, se encuentra el anhelo de libertad de cada ciudadano».