-¿A qué edad se casó?
-Con 21 años. Acabo de celebrar las bodas de oro. Esto se pierde.
-¿Por qué cree que el matrimonio corre peligro?
-A nosotros no educaron estrictamente y nos han enseñado a fastidiarnos mucho, a resignarnos. No hacíamos lo que nos daba la gana, ni mucho menos. Y si las cosas salen mal, nos aguantamos.
-¿Pero usted está satisfecha?
-Encantada de la vida, de verdad. No me arrepiento de nada. Sigo siendo feliz. Lógicamente, discuto mucho con mi marido, y él conmigo.
-¿La gente de su clase, cómo discute?
-La mejor discusión es darte la vuelta y no dirigirle la palabra.
-Esa es una actitud muy femenina.
-Es que soy mujer. Yo soy bastante habladora, y no puedo estar más de dos o tres días sin hablar.
-Nació en esta casa de Berango.
-Sí, para mí es todo.
-Los jardines siempre están abiertos.
-De siempre. Los novios y las primeras comuniones de este pueblo se sacaban fotos en el jardín.
-Y la 'Pasión de Berango', también.
-Sí, la escena del huerto de los olivos, la primera, es aquí. Tiene 71 años, auqnue nadie lo diría. Los últimos 30 los has pasado en el campo, vigilando a sus toros en un pueblo con nombre de mujer, Constantina; o en su casa de Berango, donde nació. Es Dolores Aguirre, ganadera de reses bravas.
-¿Cómo llegó a ganadera?
-Éramos muy amigos de Antonio Ordóñez, y nos ofreció una ganadería de una casta que me gustaba mucho. Cuando mi marido me lo propuso, le dije que no pensaba ocuparme porque no tenía ni idea. La compró en 1975. A mí me gusta el toro fuerte, con muchos pitones, probablemente porque estaba mentalizada al toro bilbaíno. Está considerada como una ganadería fuerte.
-Como negocio, un poco dudoso, ¿no?
-Totalmente equivocada. Yo no pierdo dinero.
-Con el mismo esfuerzo, en otra actividad...
-Pero yo trabajo en eso. Todo lo que es el toro en el campo es precioso, pero cuando llegan a la plaza me pongo nerviosísima. ¿Serán buenos para los toreros? ¿Se caerán?
-La plaza de Bilbao la tiene castigada y no contrata con usted.
-Sí, no sé por qué y no me importa nada.
-Solía cerrar la feria.
-Lo pasaba fatal en Bilbao.
-¿Peor que en Madrid?
-Sí, porque éste es mi pueblo. Y me pasaba toda la feria, hasta el último día, dándole vueltas.
-¿Algún torero le ha estropeado un toro que podría haber sido indultado?
-Yo soy muy crítica; mis toros nunca me parecen sensacionales. Me dan envidia esos ganaderos que siempre consideran fantásticas sus corridas. A veces, el torero no entiende a un toro que te gusta mucho.
-Son fuertes.
-Si fuera torero a lo mejor tampoco querría torear mis toros.
-¿Qué torero le gusta?
-Me encanta Sebastián Castella. Es francés, muy joven. y lo conozco desde hace diez años. También me gustan El Cid, El Juli...
-¿Más ahora que antes?
-Por supuesto; ahora está increíble. El que me vuelve del revés es Cayetano. ¿Es nieto de Antonio Ordóñez y hermano de Francisco Rivera!
-¿Qué le parece ese niño mexicano que está triunfando?
-Huy, cuando conocí a El Juli no tendría diez años. Era como un botón toreando, daba impresión.
-Los jóvenes toreros son muy altos, ¿rompe eso la estética frente al toro?
-Antonio Ordóñez ha sido uno de los mejores toreros y medía 1,83.
-¿Un torero debe poner banderillas?
-Hay quienes se han hecho famosos por ello, concretamente, El Fandi.
-Hay pocas toreras.
-Ya ha habido. Está ultima (María Paz Vega) torea divinamente bien, tiene una fuerza impresionante pero no mata bien. El Cid torea con la muleta con la mano izquierda muy bien y no mata. Pierde orejas porque es zurdo.
-¿No debería haber ya mujeres presidentas?
-Claro que sí. Yo lo haría fatal, daría una gran cantidad de orejas.
-¿Cuál es la mejor ganadería?
-¿Qué difícil! No me gusta el toro comercial, el que es cómodo, sin fuerzas, que no tiene mucha cara, que se le pueden arreglar los pitones.
-¿Cuál es la suerte que más le gusta?
-Cuando el toro se arranca de lejos y entra de nuevo al caballo, luchando contra lo que le ha hecho daño.
-Está en marcha una película sobre Manolete.
-Quienes le han enseñado al actor han sido Espartaco y Cayetano, que habla muy bien inglés.
-¿A qué edad se puede llevar un niño a la plaza?
-Cuando ya se le puede explicar, cuando entiende algo, a los diez o doce años.
-La jerga taurina está muy introducida en el habla cotidiana. ¿Quién diría usted que está para el arrastre?
-Las pintas de la gente muy joven, que me impresiona cómo van de desarrapados.
-¿Quién tiene pase?
-Mucha gente. Las gentes que sobresalen por algo, por ejemplo, un modisto, Lorenzo Caprile.
-¿Se viene usted abajo a menudo?
-Pocas veces.
-¿Cuándo se viene arriba?
-Cuando estoy a gusto, en el campo soy superfeliz; con amigos, como loca; en una corrida de toros, feliz...
-¿A quién le haría un quite?
-A cantidad de gente..., pero no lo voy a decir.
-¿Es mejor ver la vida desde la barrera?
-No, hay que vivirla.
-¿En qué ocasiones se puede utilizar el burladero?
-Cuando te das cuenta de que vas a perder los nervios.
-¿Se pasa usted mucho de la raya?
-No, pero no me callo.
-¿Hacia qué tiene querencia?
-Hacia la gente sana y de verdad.
-¿Qué es salir por la puerta grande?
-Triunfar cada cual en lo suyo, en lo que haga, y que todo el mundo te quiera.
-¿A quién devolvería a los corrales?
-Mandaría a muchísima gente. Por meter la pata desde la mañana, por ser odioso y antipático, y por fastidiar a los demás.
l.m.odriozola@diario-elcorreo.com