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Domingo, 9 de julio de 2006
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SOCIEDAD
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«El miedo es libre»
Los visitantes de Salburua se muestran «tranquilos» ante la gripe aviar y detectan un «fuerte» descenso de paseantes
«El miedo es libre»
EN BICI. José Ramón López y Mercedes Apellániz circulan por un itinerario. / BLANCA CASTILLO
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«Yo sobreviví a la Guerra Civil, así que no le tengo miedo a un simple virus de pájaros. ¿Tengo cara de susto?». Cecilio Espínola caminaba ayer a pecho descubierto junto con su amigo Gregorio Letamendía por el parque de Salburua, como hacen cada día. Para ellos, el 'pulmón verde' de Vitoria «es sagrado» y no quieren dejar de disfrutar de sus 200 hectáreas llenas de bosques y lagunas. No les importaba «en absoluto» que un día antes se hubiera confirmado que la primera ave con gripe aviar de España apareciera por esos parajes. «Sin más, en algún sitio tenía que caer», bromeaba de nuevo el jubilado, que al mismo tiempo detectaba un «fuerte» descenso de visitantes en la zona.

La menor presencia de caminantes era corroborada por José Ramón López y Mercedes Apellániz, asiduos a rodear los humedales con su bicicleta. «Creo que la gente se ha asustado, aquí suele haber más ambiente», explicaba él. Eso sí, pese a que las autoridades insisten en que no existe ningún riesgo humano, a veces queda un resquicio de duda que flota en el ambiente. Como muestra, un botón: su compañera aseguraba no tener «ningún temor» a la gripe aviar, pero al llegar a una fuente recomendó a Ramón que no bebiera agua. Éste no le hizo ni caso. «No sé, por si acaso», decía Mercedes entre risas.

Corral vacío

Los 280.000 visitantes que registra cada año Salburua llegan a mermar la tranquilidad de María Teresa Fernández de Landa, que vive junto a su familia en una casa situada junto a la entrada al recinto. «Aquí siempre hay mucho meneo de coches», afirmaba. Ella prefería no obviar el hallazgo del ave muerta en las cercanías de su vivienda. «El miedo es libre, no sabemos qué puede pasar o si van a encontrar más casos», aseguraba, rodeada de juguetones perros. De hecho, esta mujer tenía una corral con cinco gallinas y decidió sacrificarlas en octubre, cuando dejaron de poner huevos y empezó «todo el lío» de la gripe aviar. «No hay que preocuparse mucho, pero tampoco vamos a correr riesgos porque sí», se justificaba.

El parque impresiona, y no sólo por su variedad de fauna y flora, sino por su cercanía a la capital alavesa. A apenas dos kilómetros del centro de Vitoria es posible pasear entre todo tipo de aves, peces, anfibios y reptiles. Gregorio Chamizo, recién llegado de Barcelona, disfrutaba contemplando las aves de la balsa de Arkaute desde el observatorio. «Esto es increíble, y tan cerca de la ciudad », exclamaba con los prismáticos en sus manos. «Espero que lo del virus sea un hecho puntual. Me imagino que las autoridades lo tienen todo muy controlado».

Ana Moreta, una vitoriana que mostraba orgullosa el parque al turista catalán, era de la misma opinión. «Hay que tener respeto y estar alerta, pero yo no pienso dejar de comer pollo. No es para tanto», señalaba.



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