El Comité de la Unesco se reúne esta semana en Vilna, capital de Lituania, para estudiar nuevas candidaturas de todo el mundo a la declaración de monumentos Patrimonio de la Humanidad. El Puente Colgante es uno de los más firmes aspirantes y sus gestores viajan el martes a la ex república soviética «con esperanza». No en vano, el organismo adscrito a Naciones Unidas ya dio muestras de su interés por la estructura centenaria, una de las mejores obras de ingeniería industrial que se conservan del siglo XIX, al adelantar un año su candidatura.
La declaración de la Unesco supondría una proyección de incalculable valor que catapultaría al puente a las principales rutas turísticas mundiales. Además, implicaría definitivamente a las instituciones en su conservación, al convertirse en el primer monumento Patrimonio de la Humanidad del País Vasco.
La delegación del Transbordador de Vizcaya, empresa gestora del monumento y promotora de la candidatura, está encabezada por su presidente, Javier Cardenal. «Estamos expectantes y, aunque las perspectivas son buenas, estos últimos días se están haciendo larguísimos», confiesa el directivo.
Apoyo «incondicional»
A favor del puente juegan muchos factores, como el apoyo incondicional de los gobiernos vasco y central. De hecho, el Consejo del Patrimonio Histórico, órgano representativo de las comunidades autónomas, declaró a la estructura centenaria único candidato oficial por parte de España y el Ministerio de Cultura ya lo presentó a la Unesco en enero de 2005.
Desde entonces, y a petición de la organización internacional, el anterior gerente del transbordador y recién nombrado máximo responsable de Metro Bilbao, Rafael Sarria, ha ofrecido conferencias por todo el mundo para dar a conocer el puente y la reforma integral a la que fue sometido. El alcalde de Portugalete, Mikel Cabieces, manifestó el apoyo municipal a la candidatura, «por la simbología y repercusión que tiene este monumento para la villa jarrillera».
La Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO (1972) reconoce el «valor universal excepcional» de 812 monumentos de 137 países. 629 se han catalogado por su importancia cultural y 160, por su riqueza natural. Sin embargo, sólo en 23 casos se protegen el pasado industrial, lo que favorece las opciones del Puente de Vizcaya. Si finalmente es declarado Patrimonio de la Humanidad, gozará de la misma protección que el Taj Majal, la acrópolis de Atenas o las pirámides de Gizeh.