A las 10.23 arrancó un bolo anunciado a las 9.00 el viernes en el Azkena. Durante la primera hora de demora, cuatro rondas trasegamos en los bares de los alrededores. Una ruina, sí. Y al entrar, como se prolongaba el retraso, la peña chillaba y silbaba, pero ni caso. Es milagroso que aún acuda público a los conciertos de rock en salas. Como sentenció Santi Delgado, el Ben Vaughn de San Ignacio: «¿Te imaginas si una película de Spielberg empieza una hora más tarde? ¿Los espectadores quemarían el cine!».
Esto que denunciamos acaeció antes del bolo de los Rose Hill Drive de Boulder, Colorado. Volverá a pasar y seguiremos tragando, ya. Así no extraña que a tal cita setentera faltara la afición de más edad, que está harta de que le tomen el pelo. Entre las 150 personas que habría destacaban los jóvenes por la altura (el promedio español es hoy de 1,76), el entusiasmo que le empujó a apretarse en vanguardia y porque reconocimos a miembros de Positiva o Loan, grupos que comparten una gran influencia con Rose Hill Drive: Black Sabbath, a los que versionearon.
El bolo fue menos efectivo que el del Azkena Rock Festival'05, no tan Led Zeppelin y sí bastante Mountain, Stevie Ray Vaughan o Z. Z. Top, con dos pies en los garitos y la ambición puesta en el gran estadio. Ah, en el bis cayó el 'Young Man Blues' de Mose Allison vía The Who.