Es un hombre recto. Que ama su trabajo y a su familia por encima de cualquier otra cosa. Para Lippi no hay medias tintas. O es blanco o es negro. Y el diálogo es la mejor forma de entenderse con el prójimo. Él y nadie más que él ha sido el líder que ha guiado a Italia a su cuarto Mundial. Todos los jugadores le reconocen como el gran artífice de la victoria. Más allá de por sus conocimientos tácticos -demostrados sobradamente a lo largo del campeonato-, por su manera de llevar el grupo, de hacer causa común con el vestuario y convencerle de que debía olvidarse del mundo que le rodeaba y concentrarse en ganar.
Con su parecido a Paul Newman, su pelo blanco, sus gafas ovaladas y la camiseta azul, su imagen ha llegado a los rincones más escondidos. «Un entrenador puede ser la estrella de su equipo, pero a condición de que no apague a los jugadores». Son palabras suyas y es su caso. Gattuso, curiosamente su prolongación en el campo en muchos sentidos, reconocía que Lippi es el líder, el guía. «Sabe hacerse respetar sin ser autoritario. Siempre va de frente. Es franco en su comportamiento».
Más de sesenta hombres
Para llegar a la meta, Lippi ha trabajado a fondo los dos últimos años. Lleva 25 partidos sin perder. Por sus manos han pasado sesenta jugadores y veinticinco de ellos no habían debutado en la selección. Contó con los jóvenes sin arrinconar a los veteranos y completó un grupo compacto en el que han tenido cabida los mejores sin importarle el nombre y los apellidos. Por eso están Grosso, Barzagli, Iaquinta o el propio Toni.
A lo largo del campeonato ha sabido manejar mejor que nadie su plantel. Han jugado los veinte hombres de campo. Ha movido las piezas con maestría. Italia atacó cuando tuvo que atacar y defendió cuando su técnico lo consideró oportuno. Anclado siempre en la zona y la defensa de cuatro, ha jugado con cuatro centrocampistas, con tres, con cinco. Todo le ha salido bien.
Italia entera clama ahora por su continuidad, pero será difícil convencerle. Albertini, el ex del Milán y del Atlético, es el encargado de hacerle recapacitar y le ha planteado dos años de renovación. Lippi sería el jefe supremo y el profesor de las nuevas generaciones de técnicos y jugadores. Con una oferta del Manchester para ser el futuro tras Alex Ferguson, parece cansado del fútbol italiano. Después de ganar el Mundial, cinco Ligas, la 'Champions', la Copa, la Supercopa de Italia y de Europa y la Intercontinental con el Juventus, nada le atrae especialmente y no perdona que se dudase de él por el hecho de que su hijo Davide trabaje en la sociedad 'Gea-world' dirigida por el hijo de Moggi.