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Lunes, 10 de julio de 2006
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LA RIOJA
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Puños fuera
Una treintena de púgiles se prepara en La Rioja, pero sólo seis compiten Deben federarse en otras comunidades ante la ausencia de territorial
Puños fuera
MÁXIMA AFICIÓN. Rubén Herce, a la izquierda, y Simón Ezquerro, durante una sesión de entrenamiento. / FOTOS: SERGIO ESPINOSA
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No hace mucho tiempo, entre los ochenta y los noventa, el boxeo vivió una verdadera época dorada en La Rioja, donde las veladas eran algo común en lugares como Logroño, Fuenmayor o Santo Domingo. Sin embargo, el paso del tiempo ha hecho que la afición por este deporte fuera desapareciendo paulatinamente. La ausencia de una federación ha mermado la popularidad de esta disciplina, hasta el punto de que únicamente se puede apreciar cierta relevancia en unos algunos gimnasios de Logroño.

Uno de ellos es 'Mi Gimnasio', donde el ex boxeador José Ignacio Barruetabeña prepara a unos veinte alumnos, de los que sólo seis compiten. Él fue boxeador profesional, llegando a disputar más de 40 combates profesionales, incluida una final del Europeo de los Supermedios. Ahora dedica su tiempo a entrenar a jóvenes púgiles riojanos y a intentar, en la medida de lo posible, fomentar la práctica del boxeo en esta comunidad, haciendo frente a las numerosas dificultades existentes. Además de este gimnasio, en el 'Golden Gym', Norbeto Ruiz entrena a otros diez alumnos, aunque ninguno compite a nivel federado todavía.

Tras 17 años dedicándose en exclusiva al boxeo, Barruetabeña compagina otras ocupaciones con su trabajo como entrenador de futuros boxeadores profesionales. Su carrera en el mundo del boxeo le ha llevado a países tan dispares como Estados Unidos, Bulgaria o México. En España, ha trabajado en Madrid, Zaragoza, Cantabria y, por último, en La Rioja, donde ya lleva unos años formando púgiles.

«En unos dos años todo este trabajo dará sus frutos y esperamos contar con algún profesional en La Rioja», afirma, esperanzado en que alguno de sus alumnos, como Rubén Herce o María de la Torre, alcancen pronto la profesionalidad en el duro mundo del boxeo.

Principales dificultades

Para ello, tanto el entrenador como sus pupilos deben superar las dificultades que suponen la inexistencia de una federación riojana que ofrezca su apoyo a los jóvenes que se inician en la práctica de este deporte. En palabras de Barruetabeña, «es necesario que las instituciones se involucren, yo mismo he intentado organizar una velada aquí en Logroño, pero el Ayuntamiento no ha cedido las instalaciones, no hay apropiadas para llevar a cabo veladas de boxeo». Sin embargo, ésta no es la única causa de la escasa popularidad del boxeo en La Rioja, alimentada también por «la falta desde hace mucho tiempo de alguien que despunte, un boxeador riojano que atraiga a la gente», comenta el preparador.

Los púgiles también apuntan a la «mala fama» del boxeo, un deporte que según Rubén Herce, discípulo de Barruetabeña, está «mal visto» en nuestra sociedad, además de que «se le da poco bombo». Simón Ezquerro, otro de sus alumnos, opina que «el auge de otras disciplinas de contacto, como el full contact o el kick boxing» también está restando practicantes al boxeo, algo sobre lo que su entrenador disiente, ya que para él «campeones de kick boxing o full contact hay muchos, en cambio, campeones del mundo de boxeo, no. Si eres campeón del mundo de boxeo eres una figura mundial, si lo eres de kick boxing, no».

Ambos púgiles compaginan sus respectivos trabajos con su afición por este deporte. La inexistencia de la federación riojana ha hecho que ambos hayan tenido que inscribirse en la cántabra para poder comenzar a competir, si bien sus metas difieren. Si para Herce la profesionalidad es el objetivo, Ezquerro no se lo plantea, combate «para ver cómo es subirse al ring, lo que se siente». Compiten en el Norte de España, sobre todo en Cantabria y País Vasco. Ambos tienen 26 años, pertenecen al Tarru Boxing Club y son un claro exponente de que el boxeo en La Rioja, a pesar de ser un deporte minoritario y casi desconocido para la gente de a pie, tiene sus practicantes y aficionados.

Otro ex boxeador ahora preparador es Norberto Ruiz, que tiene su centro de operaciones en el Golden Gym y entrena a una decena de boxeadores, aunque, por el momento, todavía ninguno de ellos compite. Para él, el principal problema no es la falta de afición, sino que «los chavales no quieren pelear, quieren aprender, pero lo de competir les cuesta más, es más complicado». Por si esto fuera poco, si alguno se anima a competir y salir de La Rioja para pelear, la parcialidad de los jueces acaba definitivamente con sus ganas, ya que, según Ruiz, «los jueces siempre barren para el de casa. Hace poco tenía un chaval al que, aunque hubiera hecho méritos para ganar el combate, los árbitros de fuera se lo daban por perdido. Al final se cansó y lo dejó».

Ruiz, como otros ex boxeadores, echa de menos aquella época en la que en distintos municipios se celebraban apasionantes veladas, «pero eso era antes, cuando había una afición que ahora no hay», sentencia. Al igual que su compañero Barruetabeña, no achaca la poca popularidad del boxeo al auge del kick boxing o el full contact, ya que «el boxeo es diferente, es más duro, se pega más, no sólo los combates, el entrenamiento también es más duro».

Intento de creación

Norberto Ruiz es el preparador del Boxing Club Juan Luis Torralba, fundado en el año 2000 por Pedro Figuero con la intención de constituirse a modo de federación riojana. Sin embargo, la falta de financiación y otros clubs de boxeo en la región hicieron que esta iniciativa finalmente fracasara, aunque el club como tal sigue existiendo. Figuero achaca la crisis del boxeo riojano a «la falta de afición, no hay chavales que se apuntan, y los que se apuntan, lo ven más como una manera de conseguir una buena preparación física, no quieren competir».

«Nuestra intención era crear una federación, pero para ello necesitábamos otros 3 clubs». Al igual que Barruetabeña, también intentó organizar una velada en La Rioja, pero ante la falta de boxeadores en la comunidad, «había que llamar a boxeadores de fuera, y eso cuesta dinero, y no había suficiente». «Todas estas dificultades están acabando por quitarnos la ilusión», afirma Figuero, para el que el futuro de este deporte en La Rioja se plantea bastante difícil, «a no ser que salga alguien que despunte o un boxeador de fuera se instale aquí y devuelva la afición a la gente».



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