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Lunes, 10 de julio de 2006
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Cambio de volumen
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO Alguna vez creo haber comentado en esta tertulia el curioso cambio que han tenido los bilbaínos y las bilbaínas en el transcurso de un siglo. Y no me refiero al cambio lógico de mentalidad, impuesto por los avances del progreso y el nivel de vida, sino a notables cambios fisiológicos.

Uno de los cambios lo podemos encontrar en el estómago, que ha sufrido una notable reducción en su capacidad, lo cual puede comprobarse sencillamente leyendo los menús de los banquetes de antaño y comparándolos con los de hogaño. Antaño los menús contenían una pantagruélica lista de platos (ocho, diez y quizá me quede corto) y hoy se reducen a unos entremeses y uno o dos platos. Y el postre, claro.

En cuanto a las bilbaínas (que son las más afectadas a juzgar por los anuncios) se observa también un cambio enorme en el tema del peso y el volumen. Hoy todos los anuncios se refieren a la reducción volumétrica y a la pérdida del peso excesivo, mientras que antaño no se leía ni ún solo anuncio de este tipo. Toda la publicidad (y era abundante) ofrecía tan sólo remedios, tónicos y específicos para engordar, aumentar de peso y ganar carnes.

Y como una prueba más de lo que digo, voy a comentar para ustedes este anuncio en el que se ofrecía además, una sorprendente explicación a las causas del envejecimiento con unas frases que resultan casi estremecedoras. Lean, lean:

«Cómo envejecemos. El hilo de nuestra vida se corta a veces sin que hayamos llegado a la mitad de la carrera que la naturaleza nos tiene señalada. Esto suele sucederles a las personas que no se cuidan de renovar el vigor gastado, el cual puede obtenerse, y con él, ese estado en el cual sólo es posible la felicidad...».

¿Y cómo se conseguía entonces encontrar la felicidad renovando el vigor gastado y evitando que el hilo de la vida se cortase antes de llegar a la mitad de su carrera? La cosa no podía ser mas sencilla. Simplemente se conseguía tomándose un tónico llamado 'aperital' que además de regularizar las funciones corporales y curar el reumatismo y las afecciones nerviosas, hepática, renales y otra varias, ofrecía una sustancial ganancia de carnes.

Hoy, ofreciendo su ganancia de carnes, los fabricantes del 'aperital' hubiesen tenido que ir a pedir limosna.



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