El Correo Digital
Martes, 11 de julio de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Encuentro familiar
He estado en Valencia. Vuelvo muy contento de ver lo que es la sociedad mayoritaria, cómo entiende la familia, gente absolutamente normal, de todas las edades y condiciones, que se dejan de teorías y van a lo práctico, a la vida, a la de cada día, con todas sus necesidades y problemas. Madres con sus hijos pequeños, no pocos todavía en su sillita, que no se asustan ante las aglomeraciones, ni les da miedo el calor ni la sed; discapacitados que vencen las naturales limitaciones con tal de estar con el Papa; abuelos y abuelas que se olvidan de su edad, que no piensan si van a ser capaces de aguantar en unas condiciones duras para sus años, y que consideran que deben dar testimonio público de lo que es y debe ser siempre la familia.

Generosidad, espíritu de sacrificio, preocupación sincera de unos por otros, moderación, alegría, eso es lo que he visto. ¿Verdad que estos valores contribuyen a la mejora de la sociedad? Hablaba con el encargado de un bar, en su propio establecimiento, y me decía que este tipo de aglomeraciones no le preocupaba desde el punto de vista de los desórdenes que pudieran afectar a su local, como ocurre en otro tipo de concentraciones masivas. Coincidíamos en que allí no había masas, en el sentido peyorativo de la palabra, sino personas que se reúnen para testimoniar valores humanos. Y es que la familia es un factor de humanización. Proteger la familia, defenderla, no es otra cosa que entender que es un auténtico bien común.

José Luis García Labrado



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