Estamos en la antesala de las próximas elecciones municipales y forales y, como en los últimos ocho años, comienzan los pronunciamientos más o menos directos y más o menos públicos sobre si otra vez más va a haber coalición PNV- EA, sin que ni unos ni otros digan ni dejen de decir sí o no, excepto algunas voces de EA, el último caso el de su dirigente Rafa Larreina. Las bases de los partidos y la ciudadanía en general nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Tiene justificación una coalición en la actualidad? Ahora no existe el miedo de un lehendakari del PP y si de verdad creemos que en este país estamos en vísperas de sentar las bases para la solución del conflicto vasco, todas las partes tienen que exponer su punto de vista para que la solución sea reflejo del conjunto de Euskal Herria, y las coaliciones lo que hacen es reprimir a sus integrantes.
Por otra parte, estamos hartos de oír a los del PNV que EA tiene más fuerza de lo que le corresponde y a los de EA que los del PNV les discriminan y no pueden ocupar su puesto en la socialdemocracia vasca. Además no se cumplen los pactos; para muestra, la expulsión del teniente-alcalde del Ayuntamiento de Zierbena, de EA, por parte del alcalde del PNV por no estar de acuerdo en ciertas contrataciones ni en recalificaciones de suelos. Ante las próximas elecciones no veo ninguna justificación para la coalición EA-PNV; unos deben saber qué apoyo tienen y el PNV tiene que pensar que alguna vez tendrá que ser oposición. Que copie de Cataluña, el cambio es una lección de la democracia, la perpetuidad corrompe.