Desde la segunda entrega de 'Hombres de Negro' nada sabíamos de Barry Sonnenfeld, que vuelve ahora a la dirección tras su labor como productor, con una comedia de corte familiar alejada de sus anteriores trabajos, recargados de efectos especiales y maquinaria espectacular. Esta '¿Vaya vacaciones!' no es más que una de esas comedias veraniegas que tratan de llevar a la pantalla la difícil relación entre los padres y los hijos en edad adolescente, con los problemas de comunicación que ello supone, derivados del escaso tiempo que un atareado padre de familia puede dedicar a conocer a sus conflictivos vástagos.
Meter en una autocaravana a los cuatro miembros de la familia y enfrentarla a todo tipo de penurias da, en principio, juego para crear situaciones de diversión y confrontación sobrados. Lo que ocurre es que el guión no nos plantea nada que no se haya visto ya en películas como 'Doce en casa' y su secuela. Incluso, como en aquellas, se ha recurrido a la otra familia hortera, cursi y bien avenida para crear el contrapunto de felicidad repelente que terminará por conquistar a los desdichados protagonistas.
Estamos, por lo tanto, ante un rosario de calamidades, que culminarán de forma perfectamente previsible, en las que los novatos campistas intentarán ir solucionando sus problemas generacionales a base de pequeñas aventuras. Sin restar cierta simpatía al conjunto en el propósito de buenas intenciones, lo cierto es que muchas de las situaciones se alargan excesivamente en su resolución, recreándose de forma repetitiva.