El cuerpo del soldado Jorge Arnaldo Hernández Seminario, fallecido el sábado en Afganistán, está ya en España, adonde llegó a las 20.45 horas de ayer en un avión 'Hércules' de las Fuerzas Aéreas que transportaba también a sus cuatro compañeros heridos. En la base de Torrejón de Ardoz les esperaba el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, junto a sus familiares y alrededor de doscientos militares. Alonso había confirmado horas antes que la patrulla fue víctima de «un atentado premeditado».
El ministro explicó que los atacantes colocaron la mina anticarro después de que el convoy del contingente español saliera de patrulla, a fin de que se activase a su vuelta a la base. El explosivo, compuesto de unos «tres o cuatro kilos de trilita», fue enterrado en una carretera de la zona de Bakua, cerca de Farah, que era de «obligado paso para los militares», tanto a la ida como a la vuelta. De ahí que el titular de Defensa no albergue ninguna duda de que se trató de un ataque contra esa columna en concreto, y no de un hecho accidental.
El artefacto estalló al paso del primero de los nueve blindados que integraban el convoy, un Vehículo de Alta Movilidad Táctica español que viajaba con una sección portuguesa. Respecto al sistema de iniciación utilizado, señaló que los expertos no encontraron «restos de cables», por lo que pudo ser «una mina» activada por el contacto de la rueda con el terreno donde estaba la bomba.
El ministro explicó en una conferencia de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, el holandés Jaap De Hoop Scheffer, que poco después de la explosión, investigadores desplazados al lugar de los hechos para reconocer el terreno encontraron «colillas recientes» y señales de la «presencia de varias personas» en la zona pocas horas antes del ataque.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; y el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, han confirmado su asistencia al funeral que tendrá lugar hoy en la base de la II Bandera de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares, a la que pertenecía el soldado muerto, de origen peruano, y en el que participarán también el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor, general Félix Sanz Roldán.
Mandato de la ONU
Alonso, en declaraciones radiofónicas, dijo que estos ataques no modificarán los planes del Gobierno. El ministro justificó la intervención en Afganistán porque la misión está «bajo mandato de Naciones Unidas», y porque se pretende conseguir «un objetivo noble y solidario». Además, destacó que estaba refrendada por los españoles, recordando que el Congreso aprobó hace unos meses la ampliación de 150 efectivos para la misión.
El ministro también se refirió a la reconstrucción de Afganistán y a la necesidad de ayudar al «incipiente Gobierno de Kabul», porque España no tiene intención de «dejar solos a los afganos frente a los talibanes, el terrorismo y los 'señores de la guerra'». Asimismo, recordó que esta misión es ajena a la Libertad Duradera, que lidera EE UU, y que en ella participan 35 países, entre ellos todos los pertenecientes a la Unión Europea.