El equipo de rescate e intervención de la Guardia Civil de Huesca halló ayer el cadáver del montañero vizcaíno que permanecía desaparecido desde el pasado sábado. La víctima, Sabas González Uribarri, de 51 años y residente en Algorta, realizaba en solitario una travesía a pie entre el Ibón de Isería y el Coll de Ladrones, en el Pirineo oscense.
La hipótesis más barajada por los expertos es que González se separó del camino para acercarse a una cortada y observar las vistas. En ese momento, resbaló y cayó por un precipicio de 200 metros de altura. Su desaparición fue comunicada a las tres de la tarde del sábado. Tras varias horas de rastreo, la Guardia Civil no encontró pista alguna de su paradero ni siquiera el domingo, pese a que siguieron las intensas labores de búsqueda, con el apoyo logístico de un helicóptero 'Uhel 41'. El cuerpo fue encontrado a las diez de la mañana de ayer, cuando los efectivos de rescate, acompañados por un médico especializado en montaña, divisaron 'algo llamativo' mientras sobrevolaban la cascada de Izas. Después de tomar tierra, la patrulla se acercó a pie hasta el lugar. El médico sólo pudo certificar la muerte de Sabas González, que estaba «empotrado» entre unas piedras.
Descenso con cuerdas
Tras la autorización judicial, varios efectivos descendieron con cuerdas hasta el lugar para proceder al levantamiento del cadáver, que fue trasladado en helicóptero hasta el Hospital Comarcal de Jaca, donde se le practicará la autopsia.
La familia del fallecido aún no se entiende lo sucedido: «No nos lo explicamos», comenta uno de sus hermanos, que regenta el mismo negocio de fontanería que la víctima. «Llevaba más de 20 años yendo a la montaña y conocía la zona de Jaca perfectamente. Además, siempre hacía sus excursiones acompañado». El montañero estaba casado, tenía dos hijos «y cada fin de semana le gustaba subir a la montaña. Lo mismo en Jaca como en los montes de por aquí», comentó su hermano. En el plano profesional, realizaba labores de fontanería, en su mayoría para el Ayuntamiento de Getxo. Uno de sus proveedores le recordó ayer como «una persona muy recta en su trabajo».
La cascada de Izas, en el Pirineo oscense, es una zona con corredores muy verticales en los que hay pequeñas repisas. Tiene una superficie pedregosa a la que suelen acceder los escaladores, ya que también hay varias vías abiertas hasta la cumbre.