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¿SE PUEDE SABER POR QUÉ? sanidad
Iñaki Fernández: Me parece vergonzoso el nuevo sistema que han instalado en algunos centros hospitalarios para ver la televisión. Si antes me parecía indignante que los enfermos tuvieran que meter monedas para pasar sus interminables días apostados en la cama, lo de ahora roza el abuso. No me explico cómo un centro público que pagamos todos con nuestros impuestos obliga a los pacientes o a sus familiares a gastarse un mínimo de diez euros para adquirir unas tarjetas que dan el privilegio de ver la 'caja tonta'. Además, han instalado un expendedor que, previo pago de un euro, te dispensa unos auriculares. ¿Vamos que una semana de ingreso te puede salir por un ojo de la cara! Por esta regla, cada vez que entras a un bar te tendrían que cobrar por ver la tele. ¿Por qué no es gratuito?
Responde: Gabinete de Prensa de Osakidetza. Los servicios de televisión-teléfono, al igual que la cafetería, las máquinas expendedoras y la tienda, son extrahospitalarios. El centro de salud los pone a disposición de sus usuarios por si quieren emplearlos, pero no forman parte de las prestaciones sanitarias. Por ello, y sólo para garantizar las condiciones del servicio, el hospital contrata a empresas externas mediante concurso público. El adjudicatario da el servicio contra el pago de un importe por parte de los que deciden usarlo, sin que el hospital imponga su uso. Es más, no recibe ingresos extra por ello. En el caso de televisiones y teléfonos de los centros a los que hace referencia este lector, el procedimiento de contratación fue conjunto. La firma que resultó adjudicataria cobra el mismo precio en todos los hospitales por las prestaciones que da, con la peculiaridad de que en un centro en concreto, el de Txagorritxu, se dispone de un televisor y un teléfono por cama y, en los otros hospitales, sólo un aparato por habitación. Dichos hospitales, al ser públicos y financiarse a través de los impuestos que pagamos todos, no pueden destinar sus recursos a 'extras' no incluidos en las prestaciones sanitarias, como es el caso de la televisión, la prensa, el teléfono o la cafetería, tal como solicita Iñaki Fernández. Por eso, como ver la tele no se puede considerar un procedimiento terapéutico -aunque distraiga-, los centros no pueden asumir su pago. Por otra parte, y por respeto al silencio hospitalario, sólo se autoriza el uso de aparatos con auriculares. Las tomas son universales por lo que se puede conectar cualquiera que ya tenga el enfermo.
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