Afortunadamente el llano ha terminado en Dax. Han sido diez días eternos que hemos corrido al ritmo que nos han impuesto los equipos con llegadores. Es correcto que haya terreno para todo el mundo, pero me parece demasiado llaneo. Por ejemplo la etapa de ayer sobraba. Esa es mi opinión. Los esprinters pensarán lo contrario.
A partir de ahora empieza otra guerra. Los Pirineos cambiarán su planteamiento y nosotros, que apostamos por Zubeldia y Mayo, vamos a tratar de mover al pelotón. Nuestro trabajo es que haya fugas, que los grupos intercalados siempre tengan a algún ciclista de Euskaltel y que las fuerzas nos aguanten para estar en el momento oportuno junto a nuestor líder.
Este es mi primer Tour y mi primer paso por los Pirineos con el gran pelotón. Calculo que esta etapa de entrada será de tanteo. Eso es lo que cuentan los veteranos como Unai Etxebarria. Los hombres fuertes quedarán delante y Pau verá entrar a un grupito con todas las caras conocidas.
De todas formas no espero mucho de los Pirineos. La jornada de cierre con llegada al Plá de Beret no me parece decisiva. Donde sí que habrá batalla es en los Alpes. Son tres etapas de alta montaña en una semana, que además es la última.
Mis favoritos al triunfo son Zubeldia y Mayo. Para eso han venido al Tour. Además de ellos veo muy fuertes, pero no demoledores como por ejemplo han sido Armstrong o el Basso del Giro, al americano Landis, a los ciclistas del T-Mobile, de manera especial a Kloden, y al ruso Menchov. Ninguno ha tenido que demostrar nada hasta ahora. Han corrido casi de incógnito y quizá alguno se encuentre menos fuerte de lo que piensa. El llaneo desgasta. No sólo a los gregarios, sino también a los capos.