Jorge Arnaldo Hernández será enterrado en Perú, su país natal, hacia donde partió ayer un avión de las Fuerzas Armadas con el cuerpo del soldado. El 'Boeing 707', en el que viajaban la viuda del militar, Zaira Vilma Jiménez; su madre y dos cuñados, además de siete militares de la Brigada Paracaidista (Bripac), partió de Torrejón de Ardoz poco después de terminar el funeral, al que asistieron José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy; el ministro de Defensa, José Antonio Alonso; la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre; y la cúpula militar.
El paracaidista muerto en atentado en Afganistán recibió la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo de manos del presidente del Gobierno, quien mostró sus condolencias a la viuda y a los demás familiares del soldado. Durante el funeral, que tuvo lugar en la sede de la Bripac en Alcalá de Henares, Zapatero entregó a la esposa la bandera española que había cubierto el féretro, la boina paracaidista y la condecoración, en uno de los momentos más emotivos. La mujer estuvo acompañada por un cuñado del fallecido, que también pertenece a la Brigada Paracaidista. El cadáver de su marido fue velado toda la noche por sus compañeros, y ocho de ellos portaron el féretro hasta el lugar de la ceremonia.
El arzobispo general castrense, Francisco Pérez González, ofició un funeral sobrio, en el que agradeció la labor de los inmigrantes que se ponen «al servicio de España» y destacó el ejemplo de compañerismo de los efectivos que «intentaron salvar» al fallecido. Tres de los cuatro militares que sufrieron quemaduras al tratar de sacarle del vehículo tras la explosión recibieron ayer el alta. El cuarto, el cabo primero José Antonio Murias, seguía en observación.
Al término de las exequias, Zapatero y Rajoy mantuvieron su primer diálogo público desde que el PP rompiera relaciones con el Gobierno por el proceso de paz en Euskadi. Según fuentes de Moncloa, la conversación giró en torno a la situación en Afganistán, extremo que negó el primer partido de la oposición en un comunicado. Los populares aseguran que sólo hablaron de la ola de calor.
José Antonio Alonso, por su parte, ha pedido comparecer ante la Comisión de Defensa del Congreso para informar del atentado y de la situación en Afganistán, después de que en su día evaluara la misión como de «bajo riesgo» por desarrollarse en una zona «de gran tranquilidad». Por el contrario, varios paracaidistas comentaron ayer que la situación es «muy dura». Izquierda Unida ya ha anunciado que pedirá el regreso de las tropas, mientras que el PP sugirió ayer que el Gobierno envió a los soldados sin los medios suficientes «para encubrir la verdadera misión», que es, a su juicio, la lucha contra el terrorismo internacional.