Siete ratones nacidos en un laboratorio de la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania, pueden abrir la puerta a futuros tratamientos contra la infertilidad masculina. Las crías -seis de las cuales han alcanzado la edad adulta- fueron concebidas gracias a esperma creado a partir de células madre embrionarias. Estudios previos habían demostrado que estas células podían manipularse para dar lugar a lo que parecían gametos, pero hasta ahora no se había comprobado si éstos funcionaban como los naturales. Es lo que ha demostrado un equipo dirigido por el científico de origen iraní Karim Nayernia y de lo que informa la revista 'Developmental Cell'.
Las células madre son células no especializadas, capaces de reproducirse en el laboratorio y de dar lugar a cada uno de los más de 200 tipos de células del organismo. Existen en los primeros estadios del embrión y, poco a poco, se van especializando. Son células en blanco que pueden convertirse en renales, hepáticas, cardiacas, sanguíneas... Los científicos esperan que estas células, en un futuro, puedan programarse para formar los tejidos deseados, lo que tendría implicaciones en el ámbito de los trasplantes y el tratamiento de enfermedades.
El equipo de Nayernia empezó aislando células madre de ratón de un blastocisto, un grupo de células que existe pocos días después de la fecundación y que, si todo va bien, derivará en un embrión. El cultivo en el laboratorio permitió a los científicos conseguir células madre espermatogoniales -precursoras de las espermáticas-, que también fueron a su vez aisladas. Algunas de éstas se cultivaron y dieron lugar a gametos, a esperma que se inyectó en óvulos de ratón que, una vez fertilizados, se implantaron en una hembra. El resultado: siete crías, seis de las cuales han sobrevivido hasta la edad adulta.
«Esta investigación es importante porque nos ayuda a comprender la espermatogénesis, el proceso biológico de producción del esperma. Debemos conocerlo bien si queremos atacar las raíces de la infertilidad», ha indicado Nayernia, que acaba de ser contratado por la universidad inglesa de Newcasttle. Su equipo de Göttingen fue el primero en aislar células madre espermatogoniales y también el primero en demostrar que algunas de ellas pueden derivar en cardiacas, musculares, cerebrales y de otros tipos. Ahora, ha marcado un nuevo hito: «Por primera vez, hemos creado vida usando esperma artificial».
Nayernia hizo ayer un llamamiento a la prudencia, dentro de la esperanza. «Si sabemos más acerca de cómo las células madre espermatogoniales se convierten en esperma, podremos trasladar ese conocimiento a tratamientos para los hombres incapaces de producir esperma maduro, aunque todo esto llevará años».