Tras soportar el embate de los elementos durante 163 años, la emblemática estatua del almirante Nelson que preside la londinense plaza de Trafalgar vuelve a lucir su mejor cara, gracias a un lavadorestaurador que ha revelado algunas sorpresas.
Un estudio con láser ha revelado que el monumento es más pequeño de lo que se creía, pues mide 51,5 metros desde el suelo hasta la cabeza de Nelson, aunque se le suelen atribuir algo más de 60 metros.
La columna coronada por la figura del héroe inglés (1758-1805) ha aguantado el desgaste de las tormentas, las olas de calor, las bombas alemanas de la II Guerra Mundial, la contaminación y el agobio de las palomas que sobrevuelan la plaza. Pese a los contratiempos, el monumento, un icono londinense de fama mundial, ha recobrado su esplendor merced a un riguroso proceso de reparación y limpieza que ha durado cuatro meses, con un coste de 609.000 euros
Ese trabajo «garantiza que este monumento único pueda ser disfrutado durante muchos años por los londinenses y los visitantes de la capital», declaró el alcalde, Ken Livingstone. «Hemos dejado a Nelson con un aspecto mucho mejor del que ha presentado durante muchos años», concluyó Adrian Attwood, de la empresa encargada de la restauración.