El Vaticano cerró el último año con un beneficio de 9,7 millones de euros -6,6 más que en 2004-, lo que supone el mejor resultado «de los últimos ocho años», como consecuencia de «la buena marcha de las actividades financieras», explicó ayer el cardenal Sergio Sebastiani.
Los funerales por Juan Pablo II y el cónclave para la elección de su sucesor, Benedicto XVI supusieron unos gastos de 7 millones de euros, según este balance. El capítulo de actividades institucionales, que incluye los dicasterios de la Curia, la Secretaria de Estado y el Sínodo de Obispos, supuso una inversión total de 36,9 millones de euros, según se informó en una rueda de prensa en la que se estrenó el nuevo portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
Las donaciones, procedentes de las conferencias episcopales, diócesis y otras entidades sumaron ingresos por 73,9 millones de euros (73,3 millones en 2004). El capítulo de actividades financieras concluyó con un beneficio de 43,3 millones de euros, frente a 6,1 en 2004. El resultado se atribuye «a la mejora de la situación de los mercados financieros registrada en 2005», indicaron.
Lobardi, tras subrayar que es un «servidor obediente», agregó que se sentía «cómodo» en el cargo y que no pretende «imitar» a nadie. «Espero ofrecer un buen servicio al Papa y a todos los periodistas para que podáis realizar bien vuestro trabajo. Yo soy un servidor obediente y ya me juzgareis vosotros».