El personal que trabaja en las ONG españolas de cooperación al desarrollo es abrumadoramente femenino. Tres de cada cuatro empleados son mujeres (el 71,5% frente al 28,5% de hombres): este porcentaje se dispara en las sedes (74%), mientras que en el extranjero el número de cooperantes es casi paritario (un 49% de mujeres y un 51% de hombres). Son algunos de los datos contenidos en el Informe 2005 sobre el sector de las ONGD españolas, que fue presente ayer por la coordinadora que agrupa a 400 organizaciones dedicadas a la cooperación internacional y la lucha contra la pobreza.
Este informe habla por vez primera de la gente que trabaja en las ONGD, su cualificación y su sueldo. El perfil del empleado es el de una mujer entre 25 y 45 años, con estudios universitarios y con un salario base de entre 1.000 y 2.000 euros mensuales brutos. Más del 90% de quienes prestan sus servicios como cooperantes y más del 57% de quienes trabajan en sus sedes han cursado estudios universitarios y sus salarios «están muy por debajo de la media de la población española ocupada», destacaron en rueda de prensa Pilar Orenes y Carlos Mataix, vicepresidenta y colaborador de la Coordinadora, respectivamente. En comparación con otros sectores, el de las ONGD -que mueve al año cerca 482 millones de euros- destaca por la reducida diferencia salarial entre los puestos de dirección y la media de los salarios de sus trabajadores.
Salida profesional
El 84% del personal remunerado tiene entre 25 y 45 años y sólo un 31% presenta una antigüedad mayor de cinco años en su organización. La Coordinadora entiende que este hecho responde a que el sector se ha convertido recientemente en una opción profesional.
En España, más de 1,6 millones de personas respaldan estas actividades con sus cuotas y donaciones y más de 36.000 participan en actividades de cooperación. La mayoría del voluntariado tiene entre 24 y 45 años, y dedican entre dos y cuatro horas de su tiempo.