Los hay austeros, con tacones de vértigo, con cremalleras, con cascabeles y, cómo no, de charol. Han servido para estilizar la figura, para mostrar la posición social y para hacer deporte. La exposición 'El zapato. Una huella en la historia' que presenta el Museo Vasco recorre 2.600 años de la andadura de una prenda que surgió de la necesidad de cubrir los pies y a estas alturas desborda con creces su función inicial. Más de un centenar de piezas componen la muestra, organizada por el Museo del Calzado de Elda.
Las formas básicas del calzado se gestaron en la antigüedad, cuando calzarse marcaba el estatus social: en Egipto sólo podían hacerlo el faraón y los dignatarios, mientras que en Grecia era un símbolo distintivo entre libres y esclavos. En el siglo XV, Carlos VIII de Francia puso de moda el zapato de punta cuadrada que usaba para ocultar sus pies deformes y, dos siglos más tarde, Luis XVI utilizaba tacones para disimular su corta estatura. En los inicios del XIX, el tacón cedía paso al zapato plano y a los escarpines estrechos, y a mediados del siglo XX se creó el modelo de mayor aceptación en la historia del zapato masculino: el 'oxford.'
Zapatos 'especiales'
La incorporación de la mujer a la esfera pública en el siglo XX provocó un cambio en las modas del vestir femeninas, y la influencia de la zapatilla de bolera de los años cincuenta ha hecho volver la vista atrás a los diseñadores actuales.
La reproducción de una sandalia de la época del rey Cambises de Persia (528 antes de Cristo) convive con un zapato femenino del rococó tardío original (siglo XVIII) y con uno de hockey sobre hielo. Una pequeña selección de calzados 'especiales', tales como una bota fetichista o un zapato 'saltamontes', dan por terminada la muestra distribuida en dos salas.
Pero la última vitrina no es más que tres puntos suspensivos en el cambiante arte de la vestimenta de los pies. La imaginación de los creadores no para de volar para seguir haciendo de los zapatos algo más que una prenda que consiga proteger de las hostilidades de la naturaleza. Aún queda un largo camino por recorrer.