Israel puso ayer sitio a Líbano por tierra, mar y aire con bombardeos masivos sobre toda su geografía que causaron la muerte a más de medio centenar de personas y destruyeron infraestructuras y zonas residenciales. Cazas F-16 inutilizaron por la mañana las pistas del aeropuerto internacional de Beirut, el principal punto de entrada y salida del País del Cedro. Por la tarde hicieron lo mismo con las de las instalaciones de dos bases militares -una en el Valle de la Beqaa y otra en el norte- «para que no sirvan de alternativa a las del aeródromo de la capital», dijeron fuentes militares hebreas.
La operación de aislamiento encaminada, según el Gobierno de Tel Aviv, a evitar que dos soldados secuestrados por Hezbolá puedan ser trasladados fuera de Líbano se culminó por la tarde, cuando los misiles hebreos tuvieron como punto de mira la carretera que une la capital con Damasco y que es prácticamente el único punto de salida de Líbano por la superficie. Los cazas destruyeron innumerables vías de comunicación secundarias y al menos una decena de puentes. Además, los buques de guerra judíos se situaron delante de los puertos de Beirut, Tiro, Sidón y Biblos para bloquear todo movimiento marítimo mientras atacaban posiciones de la costa.
Los medios de comunicación tampoco se salvaron de la calculada estrategia israelí. Las torres de la telefonía móvil fueron las primeras en sufrir la embestida, pero después cayó la principal instalación de la cadena de televisión Al-Manar, que pertenece a Hezbolá. Sin embargo, continuó sus emisiones con normalidad a través de un satélite alternativo.
La precisión a la hora de acabar con los objetivos materiales no se extendió a algunos núcleos poblados, donde alrededor de medio centenar de personas cayeron por acción de los cazas, muchas de ellas civiles. Entre las víctimas destacó una familia completa formada por un matrimonio y sus diez hijos.
El jefe del Ejército hebreo, Dan Halutz, había advertido de que «nadie es inmune» y que la operación durará mucho tiempo. «Nada ni nadie está a salvo. Es así de sencillo. Nuestro campo de acción es muy amplio y nuestras acciones son muy diversas. Tenemos la luz verde del Gobierno», explicó el general.
Preocupación mundial
La comunidad internacional, con excepción de Estados Unidos, se mostró conmocionada por la magnitud de la operación. El representante personal del secretario general de la ONU en Líbano, Gier Pederson, dijo estar «muy alarmado por los fuertes ataques y la escalada de Israel» y horas después el secretario general de la organización, Kofi Annan, anunció el inmediato envío a la zona de una delegación especial.
El Gobierno de Beirut, por su parte, prepara una iniciativa para resolver la crisis y contempla presionar a Hezbolá para que libere a los dos soldados judíos en poder de la organización radical y que ayer fueron identificados como Ehud Goldwasser, de 31 años, y Eldad Reguev, de 26. Israel teme que sean trasladados a Irán, algo que fue inmediatamente negado en Teherán. En Beirut algunas fuentes anónimas dijeron que uno de los dos militares es yerno de una «importante personalidad israelí» que no fue identificada.
Líbano es un lugar turístico de la máxima relevancia y prestigio en Oriente Próximo y el destino escogido por miles de árabes para sus vacaciones. Por la mañana, antes que la aviación atacara la carretera, casi todos ellos -entre los que había unos 20.000 saudíes- iniciaron un éxodo por carretera en dirección a Damasco, a ochenta kilómetros de Beirut. Dos kuwaitíes se encuentran entre las víctimas mortales de los bombardeos.
Algunas cadenas de radio y televisión hebreas ignoraron los cruentos resultados de los bombardeos. El principal informativo de la emisora estatal, el noticiario de las cinco de la tarde, ni siquiera mencionó que los ataques del Ejército hubieran causado medio centenar de muertos, muchos de ellos civiles.