El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y la canciller alemana, Angela Merkel, defendieron ayer la ofensiva militar israelí en Líbano y destacaron que el Estado hebreo tiene derecho a defenderse de los ataques de la milicia Hezbolá. Pero los dos líderes advirtieron al Gobierno Olmert que la operación del Ejército podía poner en peligro la estabilidad del frágil Ejecutivo de Beirut.
Durante una rueda de prensa conjunta realizada en Stralsund, Bush y Merkel coincidieron en destacar que la grave crisis desatada en Oriente Próximo tuvo su origen en el secuestro de dos soldados israelíes, y justificaron la respuesta militar tras el ataque de misiles que realizó la organización islamista sobre el territorio hebreo.
«Israel tiene el derecho a defenderse y cada nación debe defenderse contra los ataques terroristas», afirmó Bush. Pero el mandatario estadounidense recordó que las medidas que decida adoptar Tel Aviv para obtener la libertad de los dos militares secuestrados no tienen que poner en peligro al Gobierno libanés.
Preocupación
«Siempre hemos creído que la democracia en Líbano es importante para la población de ese país y para toda la región. Por eso, existe la preocupación de que cualquier actividad iniciada por Israel para protegerse a sí mismo pueda debilitar o acabar con el Ejecutivo de Beirut», insistió el inquilino de la Casa Blanca. Pero el mandatario también recordó que las aspiraciones democráticas del pueblo libanés estaban siendo torpedeadas por las acciones de la milicia Hezbolá.
«Siria tiene que rendir cuentas sobre esto», afirmó Bush, al destacar que la rama militar de Hamás cuenta con la protección de Damasco y que Hezbolá tiene una activa presencia en este país. «Si realmente queremos que la tensión disminuya, los soldados deben regresar y el presidente Assad debe demostrar su liderazgo a favor de la paz».
Merkel, por su parte, pidió moderación a las partes, exigió la puesta en libertad de los soldados, así como el fin de los ataques de misiles contra el territorio israelí.