Las fuerzas británicas y australianas transfirieron ayer la seguridad de la provincia sureña de Muthanna a las fuerzas iraquíes. Fue el primer traspaso de poderes de este tipo de toda una provincia.
El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, aprovechó la ceremonia que se celebró en un estadio de Samawa, la capital, para advertir a los ciudadanos de que se mantengan vigilantes frente al terrorismo, subrayando que los insurgentes intentarán llevar a cabo ataques o incitar a disturbios civiles con la retirada de las tropas extranjeras de la zona. «Tened por seguro que los rebeldes quieren destruir y evitar el proceso de toma de poder sobre la seguridad y perturbar el proceso político y al Gobierno de unidad nacional», declaró.
«No escatimarán ningún esfuerzo para destruir este paso y asegurarse de que no se dan más pasos», añadió Al-Maliki. Sin embargo, indicó: «Con solidaridad y paciencia, cortaréis las manos de los que quieren sabotear esta zona».
«Esta operación será el punto de partida para construir un Irak unido y democrático», subrayó el primer ministro. En el acto, el jefe del Ejecutivo advirtió que cortará «las manos de quien quiera luchar contra esta prueba». Más tarde, se desató la euforia. «Es un gran día nacional que quedará registrado en la nuestra historia. Este paso traerá felicidad a todos los ciudadanos», dijo Al Maliki .