El PP solicitó ayer a la Diputación de Vizcaya que aumente las medidas de las que dispone para controlar los incendios que se producen en el territorio histórico. Para garantizar una eficacia «inmediata», los populares exigieron a la institución foral que incorpore el apoyo aéreo permanente del que, hasta ahora, carece. «No podemos estar a expensas de que las comunidades limítrofes que sí cuentan con estas unidades estén disponibles cuando aquí ocurra algo», justificó el apoderado en Juntas Generales de esta formación en materia de Medio Ambiente, Arturo Aldecoa.
Los cuatro puntos más cercanos que podrían prestar esta ayuda a Vizcaya son La Rioja, Tafalla, Zaragoza y León. A la pérdida de tiempo derivada de la distancia se uniría el hecho de que, de producirse otro siniestro en alguna zona cercana a esas bases, este territorio se vería obligado a recurrir en exclusiva a sus medios terrestres. «La razón que alega la Diputación para no adquirir este sistema es que la mayoría de los incendios se producen sólo en épocas de viento sur, por lo que considera que habría que estudiar su uso real», expresó Aldecoa.
Los costes son elevados, en especial en materia de mantenimiento. En España sólo existen 60 aviones de este tipo. No obstante, según Aldecoa, el ente foral «puede permitírselo tanto en solitario como de forma mancomunada con provincias como Álava o Guipúzcoa y no esperar, como siempre, a que ocurra una catástrofe para hacer las inversiones».
«Escasez de recursos»
El cambio climático, que se traduce en mayores olas de calor en esta época del año, ha provocado también el aumento en el número de incendios. En 2001, Vizcaya, con un 60% de terreno forestal (112.000 hectáreas), registró un total de 71 fuegos. El año pasado esta cifra superó los 135. Con estas estadísticas en la mano, el apoderado popular se refirió, asimismo, a los medios de los que dispone la institución para prevenir este tipo de riesgos. En este sentido, hizo público un informe elaborado en 2005 por el sindicato CC OO a nivel estatal, en el que se analiza la situación de cada territorio a través de una serie de encuestas realizadas a sus trabajadores.
Vizcaya dispone de 118 vigilantes y 14 brigadas. Estos medios humanos son considerados, según el estudio, «insuficientes», en especial, al no existir «unidades especializadas». A este factor hay que añadirle el referente a los recursos técnicos, que aparecen divididos en diferentes ámbitos. Por un lado, se critica el sistema de comunicaciones interno. «No se facilitan teléfonos móviles a los agentes y las emisoras portátiles que tienen no funcionan en determinadas áreas debido a la falta de cobertura», reza el escrito.
En cuanto a la vigilancia, los trabajadores entrevistados aseguran que «la mayor parte del año no se patrulla y que no existen torres ni atalayas para ejercer un control desde puntos altos». Estas carencias, según señalan, tienen como consecuencia que, «al final, es la gente la que tiene que avisar cuando se produce un incendio».