La inflación subió dos décimas en junio -el alza mensual más baja desde febrero pasado-, por culpa sobre todo de los alimentos y del sector hostelero, de modo que en el ecuador del año acumula ya un alza del 2,3%, y eso que aún queda por llegar el tradicional repunte post-veraniego. En tasa interanual, sin embargo, el índice de precios de consumo (IPC) bajó una décima, 3,9%, debido sobre todo a efectos de calendario.
El petróleo está detrás de buena parte de ese encarecimiento. En concreto, una tercera parte de la subida soportada desde enero se debe a los carburantes. Esto lleva al Gobierno a pensar que una estabilización de la cotización del crudo permitiría que la inflación se alejase del peligroso nivel del 4%, si bien advierte de que es «francamente difícil» hacer previsiones. No vería mal incluso que ese nuevo referente estuviera en torno a los 75 dólares, 20 por encima de lo había previsto a la hora de elaborar los Presupuestos Generales del Estado para este año.
Por este motivo, el PP instó ayer al Ejecutivo a «reconsiderar» el techo de gasto del Estado para 2007 y establecer otro «menos expansivo», que permita «corregir los desequilibrios que de forma apremiante amenazan a la economía española». Por su parte, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, destacó que los principales culpables de la situación actual son los precios de los productos energéticos, que han aumentado un 12% en el último año y un 9,1% sólo desde enero.
Así, la inflación subyacente (que no contempla ni la energía ni los alimentos frescos) se mantuvo en el 3%, casi un punto por debajo del IPC general. Respecto a este último, el inicio del período de rebajas estivales evitó un mal mayor, ya que el vestido y el calzado se abarataron un 0,6% en junio, el doble que el descenso registrado por el transporte, a favor del cual jugó la bajada de las tarifas de carburantes y lubricantes (de 1,1 puntos). Todo lo contrario ocurrió con los alimentos (la carne de ave subió un 6%) y bebidas no alcohólicas, los hoteles, cafés y restaurantes, y el ocio y la cultura, tres grupos que se encarecieron medio punto.
Vivienda y transporte
Si en tasa mensual el sector servicios tiró de los precios por el comienzo de la temporada estival, en la comparación interanual la vivienda aún encabeza los incrementos (un 7,3%) entre los grupos principales. En el caso del transporte, la subida fue del 6,7%. La hostelería y los alimentos también siguen con aumentos importantes de precios (4,5% y 4,1%, respectivamente), y sólo las comunicaciones han logrado abaratarse desde mayo de 2005, en concreto, un 1,4%.
El IPC armonizado, que se elabora con criterios homogéneos en toda la Unión Económica y Monetaria (UEM) se situó en el 4%, una décima menos que en mayo pasado, si bien el crecimiento mensual fue de dos décimas. De esta forma, el diferencial de inflación con la eurozona persiste en un punto y medio, una distancia que todavía parece demasiado elevada y que perjudica la competitividad de los productos españoles.