Los trabajadores de los astilleros de Izar en fase de privatización realizaron ayer diferentes actos de protesta en los centros de trabajo y sus inmediaciones, en lo que puede ser considerado como una jornada de preparación para movilizaciones más radicales que se anuncian ya para la próxima semana, que será decisiva en el desenlace de este largo conflicto. Es precisamente a partir del lunes cuando la Sepi tiene previsto abordar la recta final de la venta centro por centro de las cuatro factorías afectadas -La Naval de Sestao entre ellas-, extremo que rechazan los trabajadores.
En medio de una tensión creciente en el sector, el presidente del Gobierno mandó ayer un mensaje de «tranquilidad» al asegurar que «los acuerdos que culminarán esta semana garantizan viabilidad de los astilleros de Izar» y que «ningún trabajador quedará abandonado a su suerte». En declaraciones a Punto Radio, José Luis Rodríguez Zapatero admitió que hay una parte de los operarios «disconformes del modelo empresarial» y expresó su seguridad en que la solución diseñada «va a funcionar», por lo que pidió «tranquilidad y calma».
Los trabajadores del astillero de La Naval de Sestao iniciaron las movilizaciones con la advertencia unánime de los sindicatos del Comité de que darán respuesta «a cuantas declaraciones y tomas de decisión que se produzcan de forma unilateral» en la adjudicación de la planta.
La plantilla se concentró al mediodía a la entrada del astillero tras una pancarta en la que se leía «Naval solución» y, después de la lectura de un comunicado, cortaron durante unos diez minutos la carretera N-634, que une Sestao con Barakaldo, sin que se produjesen incidentes ni afecciones al tráfico rodado.
El presidente del comité de empresa, Miguel Ángel Asporosa, señaló, tras citar el preacuerdo socio-laboral suscrito en mayo por CC OO y UGT con la Sepi, que «en este momento sólo está en discusión la toma unilateral de decisiones».
Señaló, además, que «todos los sindicatos con presencia» en La Naval -UGT, CC OO, ELA y CAT- «estamos en disposición de acordar si fuera necesario» las condiciones socio-laborales.
En la declaración sindical, el comité arremete contra Pedro Solbes al asegurar que que «ni tan siquiera el todopoderoso vicepresidente primero de Gobierno y ministro de Economía y Hacienda tiene derecho para desautorizar al presidente del Gobierno, cuando éste siempre ha manifestado que 'los acuerdos sobre Izar los haremos por consenso'».
También critica, entre otros, al diputado foral de Empleo -Julio Artetxe- y al presidente del Foro Marítimo vasco -Javier Madariaga-, a los que acusa de «servir de coro para la toma inadecuada de decisiones unilaterales, sin tener en cuenta a la parte perjudicada como son los trabajadores».
En astilleros como el de Sevilla, la situación es mucho más tensa. El presidente del comité, Gregorio Mora, indicó que el lunes y el martes «actuarán con contundencia» ante la reunión del día 18 del consejo de administración de la Sepi, que autorizará la adjudicación de los centros. El jueves, los enfrentamientos de los trabajadores de esta factoría con la Policía produjeron 20 heridos. Dos operarios fueron detenidos.
Por su parte, más de un centenar de empleados de la planta de Gijón volvieron a cortar ayer el tráfico en los principales accesos a la ciudad.