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Sábado, 15 de julio de 2006
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«Cada vez se ven más quemaduras y más intensas»
El mal uso de las cremas solares satura las áreas de Urgencias y Dermatología
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Asociaciones de lucha contra el cáncer y médicos especialistas se empeñan en repetir cada verano que el sol debe tomarse con moderación porque su abuso puede castigar la piel hasta el punto de provocar la aparición de un tumor. El mensaje, sin embargo, parece que no llega. Las unidades de Urgencias y los servicios hospitalarios de Dermatología atienden todos los años un mayor número de quemaduras solares, cada vez más intensas. «Muchos veranos se dan incluso casos mortales por insolación», advierte el dermatólogo José Luis Díaz Pérez.

Los especialistas saben lo que ha ocurrido en cuanto les ven llegar. La mayoría de los pacientes presenta quemaduras «tremendamente intensas» por la mala utilización de las cremas solares. Los bañistas se las aplican en el momento justo en que van a tumbarse sobre la toalla, no se las distribuyen de manera homogénea o se dan filtros de muy baja protección y pagan por ello.

El agujero es inocente

Otras veces, no pocas, llegan con lesiones de primer y segundo grado -caracterizadas respectivamente por el enrojecimiento con fiebre y la aparición de ampollas- por haberse dormido bajo el sol, disfrutando del sonido de las olas y el bullicio leve de la gente en la playa. «Lo vemos cada vez más».

Las cifras, siempre frías, atestiguan sobre las nefastas consecuencias de tostarse al sol. Las muertes por cáncer de piel han aumentado en España un 19% en los últimos 18 años. Casi un punto por año. Otro dato más: el melanoma se llevó en 1996 la vida de 641 personas. Ocho años después, en 2004, la cifra de familias que perdieron a uno de sus miembros a causa del sol del verano se elevó a 761. La lista de víctimas crece ya a un ritmo del 4%. «El melanoma mata a muchísimas personas; sobre todo, a gente joven, entre veinte y cuarenta años».

Díaz Pérez asegura que no existen pruebas definitivas que permitan asegurar que el aumento del cáncer de piel se debe al agujero en la capa de ozono, provocado por la emisión de determinados gases a la atmósfera. «Desde el punto de vista matemático -sostiene- no hay estadísticas fiables; y si las hubiera, estaríamos obligados a recordar que la disminución de la capa de ozono no afecta significativamente a nuestra zona». Son, «y esto sí está demostrado», la falta de protección y la toma del sol sin precaución lo que más quemaduras y cánceres están provocando.

Pero, entonces, ¿a quién deben hacer caso los bañistas? ¿A los dermatólogos que recomiendan sol, el justo, para evitar el daño causado por la luz ultravioleta en la piel; o a quienes aconsejan tomarlo porque la vitamina D que proporciona es buenísima para el metabolismo? «Hay que huir de la publicidad, que da por buenas cosas que no lo son. La vitamina D que proporciona el sol -advierte- podemos obtenerla con sólo unos minutos de paseo al aire libre, sin quitarnos la ropa».



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