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Sábado, 15 de julio de 2006
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Bibliotecas al sol
Las piscinas de Txurdinaga y El Fango se convierten en verano en salas de lectura
Bibliotecas al sol
BAÑO CULTURAL. Jóvenes hojeando revistas. / MIREYA LÓPEZ
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Refrescarse, ponerse al día en la actualidad informativa y leer un buen libro se está convirtiendo en algo cada vez más habitual en las piscinas de Bilbao. El motivo: las bibliotecas han salido a la calle por quinto año consecutivo para llenar las horas de ocio al sol entre chapuzón y chapuzón.

«¿Como tengo 7 años soy mayor, y ya sé leer! Me vengo todas las mañanas a la piscina y cuando mi madre lee el periódico yo leo cuentos con la monitora», explica Eider emocionada, mientras enseña el marcapáginas que ha hecho en el taller de manualidades de la biblioteca instalada en la piscina de Txurdinaga. Los niños pueden disfrutar de diversos talleres de animación a la lectura en un área especializada en literatura infantil donde, con la ayuda de monitores, juegan a cambiar los finales de los cuentos o escriben cartas a sus amigos. «Se divierten mientras aprenden», afirma una de las monitoras de esta iniciativa, conocida como 'bibliopiscina'.

Pero no sólo los niños disfrutan de esta actividad. Un amplio escaparate con toda la prensa local, más de 200 títulos de revistas y cerca de 3.000 libros de diversos géneros orientados a todas las edades se disponen en las diferentes estanterías que componen la plataforma de la 'bibliopiscina' de Txurdinaga. Los usuarios tienen la posibilidad de sentarse a leer en las terrazas habilitadas en el recinto, en la toalla mientras toman el sol o de llevarse a casa el ejemplar que hayan leído durante la jornada de baño.

700 préstamos

Para la consulta o la lectura de libros en la piscina no es necesario ser socio de ninguna biblioteca, basta con entregar el DNI o cualquier identificación. Sin embargo, si el interesado se lo quiere llevar a casa, tiene que presentar el carné de las bibliotecas municipales de Bilbao. «Gracias a esta iniciativa ha aumentado considerablemente el número de socios en las bibliotecas. En sólo dos semanas se han efectuado 700 préstamos. Mucha gente viene con la idea de darse un baño y se acaba sacando el carné», asegura Nekane Elordui, coordinadora de la red de bibliotecas municipales de Bilbao.

Sacar las bibliotecas a la calle para fomentar la lectura no es un programa pionero en Bilbao. La localidad catalana de Balaguer puso en marcha su primera 'bibliopiscina' en 1988. Desde entonces muchos han sido los municipios que han apostado por este atractivo proyecto. Durango, sin ir más lejos, inauguró el pasado 15 de junio la temporada veraniega con la incorporación de un servicio de biblioteca en sus piscinas.



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