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Domingo, 16 de julio de 2006
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SOCIEDAD
CARLA ROYO-VILLANOVA PRINCESA
«Mi príncipe no destiñe, supongo que otros sí»
«Mi príncipe no destiñe, supongo que otros sí»
POR LOS TEJADOS. «Yo nací con tacones». / JOSÉ RAMÓN LADRA
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TODO POR SUS HIJOS
Carla Royo-Villanova, licenciada en Derecho, abandonó el estudio de decoración que dirigía hace años junto a una amiga para dedicar más tiempo a sus tres hijos: Mirko, Lucas y Tirso. «Procuro estar mucho más tiempo con ellos, que también lo necesitan». Y todo eso lo dice luciendo una talla 36.

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En su despacho de la firma de Pedro del Hierro donde trabaja como relaciones públicas se amontonan las revistas de moda e los informes. Casada con Kubrat de Bulgaria, Carla Royo-Villanova se transforma en modelo y posa con vestidos de quien la paga.

-¿Una princesa que trabaja, y mucho, por lo que se ve!

-Ja, ja. Bueno, creo que trabajo en lo que tengo que trabajar y en lo que me divierte. Es un lujo.

-Esto no es como decían los cuentos de princesas.

-¿A qué princesas se refiere, quizá a las de los castillos?

-Aquellas que esperaban en las torres a sus príncipes.

-(Risas). Eso era en la época medieval. ¿Han pasado 500 años! ¿Gracias a Dios que hemos evolucionado!

-¿Cómo conoció al suyo la princesa de Panagyurishte?

-En el pantano de San Juan. Me lo presentó una prima mía, que era amiga suya.

-¿Cuál es su reino?

-Mi familia, mi casa...

-Y siguen siendo felices...

-Sííí. ¿Kubrat y yo hemos celebrado recientemente trece años de matrimonio! Y lo celebramos, muy, muy bien.

-¿Gracias a las perdices con lentejas que le prepara?

-Ah, sí. Muchas veces le gano por el estómago. Me encanta cocinar. Lo he heredado de mi abuela y de mi madre de Bilbao.

-¿Qué cocina?

-Sobre todo, cocina tradicional vasca con buena materia prima y una elaboración poco sofisticada. Si hablamos de materias primas ricas, no hacen falta demasiadas historias.

-¿Es muy de cuchara?

-¿Muy de cuchara! De lentejitas, judías, hago unos garbanzos buenísimos, sopas, cremas...

-¿Encontró en Kubrat un príncipe azul?

-No. Es de todos los colores.

-¿Corre así el riesgo de desteñirse?

-Supongo que alguno que otro desteñirá. El mío, no.

-Empezó trabajando de azafata...

-Cuando estaba estudiando la carrera y para sacarme unas perrillas, trabajaba en una agencia de azafatas...

-¿De altos vuelos?

-¿De eso nada! De ferias.

El molde de la educación

-Ex decoradora de interiores, ¿le costó diseñar el suyo?

-Mi interior fue diseñado y moldeado por la educación que me dieron mis padres. Y es lo que yo intento hacer con mis hijos.

-Como aristócrata que es, ¿todavía hay clases?

-Por supuesto que sí. Ja, ja.

-Experta en buenos modales, ¿por qué nos interesa lo que ocultan los demás?

-A mí no me interesa nada lo que hagan los demás.

-Firmó 'La sencillez del saber estar'. ¿Le place que le abran las puertas y sigan cediéndole el paso?

-Sí.

-¿No le parece muy cómodo?

-Es comodísimo que te la abran y te dejen pasar. Aunque también las abro yo y dejo pasar.

-¿Cómo se mide la nobleza?

-Depende de qué nobleza hable.

-También escribió 'Recibir en casa y saber vestir en cada ocasión'. ¿Cualquiera ejerce de anfitrión con usted!

-Invitarme a mí es facilísimo y muy cómodo, porque soy una persona agradecida, disfruto en cualquier sitio, como de todo y lo paso bien en cualquier lado.

-¿Cómo se queda bien recibiendo en casa sin dar la nota?

-En la mía hay un ambiente hogareño y muy buen rollo. No es nada estirado ni sofisticado. No hay invitados, sino anfitriones. Si el anfitrión da buen feeling, el resto está hecho.

-Es autora también de 'Madre no hay más que una'. ¿Pero padres cuántos hay?

-¿Buenooo! La pregunta del millón. Yo sólo tengo un padre, al que quiero mucho.

-¿Por qué las madres de hoy aspiran a ser eternamente jóvenes?

-¿Y los padres! La sociedad de hoy intenta ser eternamente joven. Nos han confundido.

-¿Cómo le gusta aconsejarnos! Saber estar, recibir, vestir, ...

-Nunca lo hago. Son puntos de vista. Es mi manera de hacer las cosas. Si quieres, lo haces así, y si no, también. Odio aconsejar.

-Es demasiado organizada.

-¿Qué tiene eso de malo?

-Nada.

-Procuro serlo. Son muchas las cosas a lo largo del día que tienes que sacar adelante; y eres organizada o no puedes con todo.

-Experta en moda, pero la que se lleva siempre la palma en elegancia en la familia es Rosario Nadal.

-¿Claro!

-¿Cómo se lleva eso?

-Fenomenal, porque Rosario, aparte de guapísima y elegantísima, es muy amiga mía y me hace mucha ilusión.

-¿Os ponéis de uñas las otras tres cuñadas?

-Desde luego, Rosario y yo no.

-¿Y las otras dos?

-No lo sé.

-¿La detención de Víctor Manuel de Saboya quita brillo a las coronas?

-Desgraciadamente sí.

-¿Más de una corona puede descabezarse?

-Italia ya no. Es una república. Pero en cualquier caso es triste.

-Princesa, ¿su olor preferido sigue siendo el de caca de vaca?

-Y la rosa de Bulgaria

-Kardam, Kiryl, Kubrat, Konstantin y Kalina. ¿Cuánto le queda de supervivencia a la 'c'de Carla antes de transformarse en 'k'?

-Mi 'c' siempre será una 'c'.

-¿Seguro?

-¿Nunca cambiaré mi 'c' por la 'k'! l.gomez@diario-elcorreo.com



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