En su despacho de la firma de Pedro del Hierro donde trabaja como relaciones públicas se amontonan las revistas de moda e los informes. Casada con Kubrat de Bulgaria, Carla Royo-Villanova se transforma en modelo y posa con vestidos de quien la paga.
-¿Una princesa que trabaja, y mucho, por lo que se ve!
-Ja, ja. Bueno, creo que trabajo en lo que tengo que trabajar y en lo que me divierte. Es un lujo.
-Esto no es como decían los cuentos de princesas.
-¿A qué princesas se refiere, quizá a las de los castillos?
-Aquellas que esperaban en las torres a sus príncipes.
-(Risas). Eso era en la época medieval. ¿Han pasado 500 años! ¿Gracias a Dios que hemos evolucionado!
-¿Cómo conoció al suyo la princesa de Panagyurishte?
-En el pantano de San Juan. Me lo presentó una prima mía, que era amiga suya.
-¿Cuál es su reino?
-Mi familia, mi casa...
-Y siguen siendo felices...
-Sííí. ¿Kubrat y yo hemos celebrado recientemente trece años de matrimonio! Y lo celebramos, muy, muy bien.
-¿Gracias a las perdices con lentejas que le prepara?
-Ah, sí. Muchas veces le gano por el estómago. Me encanta cocinar. Lo he heredado de mi abuela y de mi madre de Bilbao.
-¿Qué cocina?
-Sobre todo, cocina tradicional vasca con buena materia prima y una elaboración poco sofisticada. Si hablamos de materias primas ricas, no hacen falta demasiadas historias.
-¿Es muy de cuchara?
-¿Muy de cuchara! De lentejitas, judías, hago unos garbanzos buenísimos, sopas, cremas...
-¿Encontró en Kubrat un príncipe azul?
-No. Es de todos los colores.
-¿Corre así el riesgo de desteñirse?
-Supongo que alguno que otro desteñirá. El mío, no.
-Empezó trabajando de azafata...
-Cuando estaba estudiando la carrera y para sacarme unas perrillas, trabajaba en una agencia de azafatas...
-¿De altos vuelos?
-¿De eso nada! De ferias.
El molde de la educación
-Ex decoradora de interiores, ¿le costó diseñar el suyo?
-Mi interior fue diseñado y moldeado por la educación que me dieron mis padres. Y es lo que yo intento hacer con mis hijos.
-Como aristócrata que es, ¿todavía hay clases?
-Por supuesto que sí. Ja, ja.
-Experta en buenos modales, ¿por qué nos interesa lo que ocultan los demás?
-A mí no me interesa nada lo que hagan los demás.
-Firmó 'La sencillez del saber estar'. ¿Le place que le abran las puertas y sigan cediéndole el paso?
-Sí.
-¿No le parece muy cómodo?
-Es comodísimo que te la abran y te dejen pasar. Aunque también las abro yo y dejo pasar.
-¿Cómo se mide la nobleza?
-Depende de qué nobleza hable.
-También escribió 'Recibir en casa y saber vestir en cada ocasión'. ¿Cualquiera ejerce de anfitrión con usted!
-Invitarme a mí es facilísimo y muy cómodo, porque soy una persona agradecida, disfruto en cualquier sitio, como de todo y lo paso bien en cualquier lado.
-¿Cómo se queda bien recibiendo en casa sin dar la nota?
-En la mía hay un ambiente hogareño y muy buen rollo. No es nada estirado ni sofisticado. No hay invitados, sino anfitriones. Si el anfitrión da buen feeling, el resto está hecho.
-Es autora también de 'Madre no hay más que una'. ¿Pero padres cuántos hay?
-¿Buenooo! La pregunta del millón. Yo sólo tengo un padre, al que quiero mucho.
-¿Por qué las madres de hoy aspiran a ser eternamente jóvenes?
-¿Y los padres! La sociedad de hoy intenta ser eternamente joven. Nos han confundido.
-¿Cómo le gusta aconsejarnos! Saber estar, recibir, vestir, ...
-Nunca lo hago. Son puntos de vista. Es mi manera de hacer las cosas. Si quieres, lo haces así, y si no, también. Odio aconsejar.
-Es demasiado organizada.
-¿Qué tiene eso de malo?
-Nada.
-Procuro serlo. Son muchas las cosas a lo largo del día que tienes que sacar adelante; y eres organizada o no puedes con todo.
-Experta en moda, pero la que se lleva siempre la palma en elegancia en la familia es Rosario Nadal.
-¿Claro!
-¿Cómo se lleva eso?
-Fenomenal, porque Rosario, aparte de guapísima y elegantísima, es muy amiga mía y me hace mucha ilusión.
-¿Os ponéis de uñas las otras tres cuñadas?
-Desde luego, Rosario y yo no.
-¿Y las otras dos?
-No lo sé.
-¿La detención de Víctor Manuel de Saboya quita brillo a las coronas?
-Desgraciadamente sí.
-¿Más de una corona puede descabezarse?
-Italia ya no. Es una república. Pero en cualquier caso es triste.
-Princesa, ¿su olor preferido sigue siendo el de caca de vaca?
-Y la rosa de Bulgaria
-Kardam, Kiryl, Kubrat, Konstantin y Kalina. ¿Cuánto le queda de supervivencia a la 'c'de Carla antes de transformarse en 'k'?
-Mi 'c' siempre será una 'c'.
-¿Seguro?
-¿Nunca cambiaré mi 'c' por la 'k'! l.gomez@diario-elcorreo.com