Las cigüeñas adoptadas por la familia Iglesias no son las únicas existentes en la comarca de Busturialdea. La Fundación Urdaibai puso en marcha en 2003 un proyecto para la reintroducción de la especie en la reserva de la biosfera, que poco a poco ha comenzado a dar sus frutos.
La agrupación mantuvo durante dos años en una jaula gigante, en el barrio Atxaga de Forua, a un grupo de catorce ejemplares para que se aclimataran y tomaran como referencia este punto. El objetivo era que, una vez en libertad y tras su periplo migratorio, volvieran a criar aquí. La suelta se produjo el pasado año. Tres de ellas perecieron en sus primeros días. Dos por problemas con tendidos eléctricos y una abatida de un disparo. El resto emigraron.
En marzo, sin embargo, la cigüeña bautizada con el nombre de 'Uzelai' y una compañera -que no pertenecía al grupo criado en cautividad- regresaron con la intención de procrear en los nidos preparados por la asociación. Fueron las únicas.
Este macho ya formaba pareja estable con otro ejemplar durante su periodo de cautividad. Para los expertos, esta 'infidelidad' es algo normal, al tratarse de ejemplares jóvenes.
Desde el inicio de la primavera, los responsables del proyecto han asistido con atención a los escarceos amorosos de esta pareja. Sus vuelos nupciales han deleitado a numerosos aficionados a la ornitología. «Han realizado cópulas, pero no han logrado poner ningún huevo», explica Jon Hidalgo. «Son aún jóvenes. Por ello somos optimistas y creemos que el año próximo podrán tener éxito».
Mientras, la jaula gigante de Forua alberga a otra veintena de cigüeñas jóvenes procedentes del centro de recuperación de Vallcalent (Lleida), que se introdujeron el pasado mes de octubre y que forman parte de la segunda fase del proyecto. Estos ejemplares se soltarán el invierno que viene para que comiencen una nueva vida en libertad. Y si puede ser, en Urdaibai.