El Arenal sirvió ayer de escenario para que 27 comparsas calentasen motores de cara a la Aste Nagusia. La música, el olor a comida y los colores chillones de las camisetas hicieron que la celebración del 'Konpartsero Eguna' no pasase desapercibida.
La atención de la gente aumentó a medida que transcurría la jornada. Decenas de personas que disfrutaban de un paseo bajo el sol hicieron un alto en el camino atraídos por el olor a sardina. Desde las doce del mediodía aguantaron colas para disfrutar del suculento bocado, acompañado de un trago fresco de cerveza o sidra.
Los más pequeños también estaban interesados en detener el paseo, pero no por la sardinada. Insistían y tiraban con fuerza de sus padres hasta arrastrarles a su paraíso particular: varios hinchables de entrada libre, que empezaron a funcionar desde las 11.30 horas y constituyeron la novedad de este año.
Un delantal para el peor
Las 27 comparsas convirtieron El Arenal en un espacio de fiesta y alegría, un simulacro de lo que ocurrirá dentro de poco más de un mes en la capital vizcaína. Pero la necesidad de organizarse impidió que todo fuesen risas. Mientras algunos preparaban la gran comida, otros, los más capaces, hacían virguerías para afrontar el concurso del pintxo lo mejor posible.
Este año, por primera vez, las reglas han dejado atrás la libre creación. Edorta Urubiola, miembro de la organización, recordaba por micrófono las bases del concurso. «Todos los pintxos deberán tener tres ingredientes:bacalao, pimiento y huevo. Además, podréis añadir otros dos a vuestro gusto».
La coincidencia en tres ingredientes no impidió que las formas de las minúsculas degustaciones fueran de lo más variadas. El jurado premió el mejor pintxo, de la comparsa Uribarri, con una txapela. Su artífice, Aitor Fernández, confesó no tener experiencia en la cocina. Los expertos otorgaron queso y vino para el más original y consolaron al peor con un libro de cocina y un delantal.
Después de la gran comilona, a la que acudieron cerca de mil personas, las 27 comparsas se fueron de poteo por el Casco Viejo. «Tenemos que desalojar esto para las ocho de la tarde», comentó un organizador, aunque aseguró que la fiesta continuaría en Santutxu.