Son la imagen del relevo de Josu Jon Imaz, Patxi López, María San Gil, Begoña Errazti y Javier Madrazo. Dirigen o forman parte de la dirección de las organizaciones juveniles de los partidos vascos y, si no ellos mismos, alguien con sus inquietudes liderará con el tiempo la formación a la que pertenecen.
Las diferencias ideológicas les separan, aunque los cinco mantienen similitudes. Vizcaínos todos, todos hombres, la mayoría ronda la treintena. Han pasado por la universidad y cursado Derecho, Políticas, Sociología y Filología, y ninguno cuenta con antecedentes familiares en cargos públicos. ¿Por qué decidieron implicarse? «Por la necesidad de hacer cosas y mejorar la sociedad», coinciden. Aunque en esta respuesta echen mano del tópico, tratan de huir de los estereotipos políticos. Persiguen un estilo «más cercano» y «pegado a la calle».
De hecho, se sienten conscientes de que su generación deberá «cambiar el chip» y hacer política «sin el peso de ETA». «Lo nuestro -sostienen- será resolver los problemas concretos y reales. Los de la vivienda, el empleo, la inmigración...».
IÑAKI OZAMIZ
EGI
«La política no es la salida más cómoda»
Lleva dos meses como secretario de EGI en Vizcaya y reconoce sentirse «un poco» como Paco Martínez Soria por Sabin Etxea. Getxotarra de 28 años, entró en 2001 en la organización y trabaja a tiempo completo para el partido. Presume de integrar la formación juvenil «con más tirón». Aunque le cueste ver «puntos flacos» en el PNV, no elude hablar de posibles cambios. «¿Si creo que podemos dejar de gobernar? No soy Rappel, pero entra dentro del juego. Puede ocurrir. Trabajaríamos igual. Pero creo que tenemos el mejor programa y eso no ocurrirá», apunta, al tiempo que niega «tópicos» como que su partido sea conservador o esté acomodado. «Ya les gustaría a otros».
Ozamiz trata en la conversación de desterrar la «mala imagen» de los políticos, ligada «en exceso» a los «chanchullos». Entiende que es una de las primeras cuestiones a resolver. «Muchos trabajamos en la sombra», defiende. A su juicio, «no es cierto» que entrar en política signifique «solucionarme la vida». «La política -prosigue- no es la salida más cómoda para un joven. Mis amigos saben que no estoy aquí por eso. Para hacer carrera necesitas apoyos, y si tienes apoyos será porque hay gente que te ve trabajar». Su implicación en grupos de folclore vasco y asociaciones de tiempo libre, explica, así lo atestigua. A su partido sólo le saca un pero: «La lejanía de algunos alcaldes y representantes municipales respecto de sus ciudadanos».
EKAIN RICO
Juventudes Socialistas de Euskadi
«Sólo los partidos cambian las cosas»
«Pude haber optado por ir a una ONG, pero decidí entrar en un partido porque son los que cambian las cosas. Las ONG ponen parches». Ekain Rico siempre mostró una predisposición hacia la 'cosa pública'. Desde pequeño. Tenía catorce años y ya enviaba cartas a los periódicos con encabezamientos del tipo 'Política y pueblo'. «Cuando la publicaron, los compañeros de Jesuitas me miraban como a un bicho raro», explica, al tiempo que rememora la figura de su abuelo. «Él me metió el gusanillo».
La suya parece una historia guiada por ir a contracorriente. Se afilió al partido en 1996, tres días después de que perdieran las generales. «Y encima -advierte- nos miraban mal por toda aquella época de corrupción».
Al frente de la secretaría general de JSE desde diciembre, percibe diferencias entre la forma de actuar de los jóvenes políticos y de sus mayores. «Somos más rebeldes y cañeros», y evoca cómo su formación fue, en tiempos de Nicolás Redondo Terreros, muy crítica con el PSE. «Debemos levantar la voz cuando algo no nos guste. Es la única forma de que nos tomen en serio. Quizá por eso tengamos ahora más jóvenes en cargos públicos que nunca», argumenta este enamorado del cine de Pedro Almodóvar y Woody Allen.
En este sentido, se muestra contrario a quienes dicen que los jóvenes les dan la espalda. «Pasan de los partidos, no de política. Ahí está lo que ocurrió contra la guerra de Irak. Nos piden a los partidos eficiencia». Cree que las nuevas generaciones exigen «franqueza» a los políticos y él trata de dar ejemplo.
-¿Cuál es el mayor error de su partido en los últimos tiempos?
-No haber expulsado a Gotzone Mora y Rosa Díez. El partido no debe ser una secta, pero no se puede concebir que alguien critique en los medios de comunicación a su partido y no sea capaz de expresarlo en los órganos internos».
MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
Nuevas Generaciones
«Debemos salir más a la calle»
Miguel Ángel Fernández se autocalifica como un «espontáneo de la política» en una familia que «nunca» habló de esas cuestiones. De padre «obrero» -palista en una fábrica-, reconoce que su caso «no responde al estereotipo del niño bien» que, en su opinión, «algunos» colocan a quienes integran Nuevas Generaciones. Presume de ser una persona guiada por «compromisos» y de tomar decisiones «con todas las consecuencias». «La mayor tragedia es la de ser cobarde», afirma. Se afilió «impactado» por el asesinato de Miguel Ángel Blanco y nunca lo ha tenido fácil. «Me nombraron concejal en Iurreta en 1998. Iba por atrás en las listas, pero se hicieron huecos. Fui el primer cargo público en tomar posesión tras la tregua, un día después del asesinato de Buesa», recuerda. Tampoco olvida cómo lo planteó en casa. «Mamá, soy concejal. Mañana empiezo con la escolta».
Fiel a su partido en la lucha contra el terrorismo, este bilbaíno de 28 años reconoce que Nuevas Generaciones mantiene «diferencias de matiz» respecto a su partido en temas como el matrimonio homosexual o el aborto. «Debemos hacer siempre crítica constructiva para que los partidos mejoren», advierte. Entre sus aportaciones figura «tener más presencia en la calle» y demostrar «que somos gente normal». «Mi pelea es porque se abran más sedes y nos conozcan. Ayudará a que todo mejore», sostiene.
IBON USANDIZAGA
Gazte Abertzaleak
«Nos decimos todo a la cara»
Bilbaíno de 29 años, lidera la organización juvenil de EA desde diciembre de 2004. Trabaja como asesor del partido en el Ayuntamiento de la capital vizcaína, aunque ve su futuro «más ligado» a la actividad profesional -es licenciado en Derecho-. Afiliado en la universidad, lamenta que no se valore el «sacrificio de energía» y «el tiempo» que hay que emplear en una organización de este tipo.
«Me mueve cierta inquietud por transformar el entorno. Creo que la transición democrática no ha acabado aún y que queda pendiente un segundo periodo en el que resolver el conflicto vasco», asegura. La capacidad de «dialogar con todos» es, a su juicio, la característica principal de las formaciones juveniles vascas. «Nos decimos las cosas a la cara y, probablemente, con más sinceridad que nuestros mayores», sostiene Usandizaga, que piensa que su generación está «más preparada» que los actuales dirigentes, aunque aún les quede «mucho por aprender» de sus antecesores.
Convencido de que los jóvenes políticos son «más lanzados» y «algo más radicales», ve que el futuro de los partidos, entre otras cosas, está en potenciar nuevas tecnologías como Internet. De hecho, Gazte Abertzaleak administra una de las páginas web más completas de las organizaciones juveniles vascas. «Estamos más acostumbrados a esos sistemas de información. Internet es un arma de afiliación y divulgación de mensajes muy útil».
JONATHAN MARTÍNEZ
Juventudes de Ezker Batua
«Sin ETA, iremos a resolver el día a día»
Es el benjamín y la excepción del grupo porque, a sus 23 años, aún no ha acabado la carrera -le quedan tres asignaturas de Filología Hispánica para septiembre-. Responsable de Medio Ambiente en EB y colaborador de Gonzalo Codesido, coordinador de las juventudes del partido, Martínez es un enamorado de la literatura. De hecho, ha ganado premios en certámenes de narrativa breve en Murcia y Melilla.
Está seguro de que el «pasotismo» hacia la política que se ha atribuido a los jóvenes «va a cambiar en breve» ante problemas «tan gordos» como la vivienda o el empleo. «Desde los ochenta -explica- ha habido una despolitización de la juventud que se está invirtiendo. Explotará en algún momento. El ejemplo es Francia». Mira al futuro con optimismo y, como sus compañeros de reportaje, entiende que la desaparición de ETA «cambiará la perspectiva» de la política en Euskadi y se atenderán con mayor prioridad «los problemas concretos, los que nos golpean a diario». En su opinión, desaparecerá la «ideologización excesiva» de la generación anterior y todo se verá «con mayor normalidad».
Martínez asegura que entre las formaciones juveniles hay «mejor buen rollito» que entre los mayores. «Nosotros -revela- podemos coincidir en ciertas cosas hasta con Nuevas Generaciones, que son la izquierda dentro del PP». Así, es capaz de apreciar algunos aspectos de los rivales políticos. De Aznar alaba «su capacidad oratoria, sólo eso»; de Zapatero, su «cara amable»; y de Ibarretxe, «saber moverse en política». ¿Y de Madrazo? «La relación en el tú a tú».