18 personas velan por la seguridad marítima desde la torre de control del puerto de Santurtzi. Es uno de los 20 centros de coordinación de emergencias repartidos a lo largo de toda la costa peninsular y su área de acción se extiende a 6.000 kilómetros cuadrados de superficie marina, desde la bahía de Santoña hasta Hondarribia. En guardia las 24 horas durante todos los días del año, su labor consiste en activar y coordinar los dispositivos de rescate, evacuaciones médicas, emitir los avisos a la navegación, así como luchar contra la contaminación.
Según su director, «lo primero son las vidas humanas». Por eso durante el día están preparados para reaccionar de manera inmediata. Por la noche, la capacidad de respuesta es de 20 minutos, aproximadamente. «Depende del lugar de residencia del personal de guardia, del tráfico que haya, etc..», apunta Solís. Si no hay ninguna emergencia, los trabajadores de Salvamento Marítimo se centran en su rutina diaria. Desde la torre, los controladores emiten los 'meteos' cada dos horas, para informar a todas las embarcaciones de la situación del tiempo y del estado de la mar.
Lo hacen a las horas y 33 minutos por una vieja norma de navegación. «Cada hora se dejan tres minutos de silencio en las comunicaciones por radio, para poder oír posibles señales de alarma de embarcaciones en apuros. Hoy en día ya no es necesario, pero se mantiene la costumbre», explica Solís.
Avisos de galernas
La torre de Santurtzi también emite información sobre la llegada de galernas, gracias al Centro Meteorológico de San Sebastián. «Tienen un sistema matemático que les permite predecir la llegada de este fenómeno. Cuando nos lo comunican, nosotros emitimos un 'securité' de advertencia», explica.
Pero el personal tiene tareas al margen de las emergencias. La salvamar 'Monte Gorbea' realiza varios viajes rutinarios a lo largo de la semana para patrullar la costa y comprobar que todo está en orden. Sale del puerto de Bermeo y alterna las rutas hacia Hondarribia y hacia Cantabria. Además, su patrón, Miguel Parcha, dirige las labores de mantenimiento diario de la embarcación. «Se comprueba que el motor está en perfecto estado, que funcionan las luces, que la pintura está bien. Todo para evitar que, en caso de emergencia, sea a nosotros a quienes tengan que rescatar», bromea.