El Correo Digital
Lunes, 17 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
VIZCAYA
VIZCAYA
Muere ahogado al caer al mar en un acantilado de Castro
La víctima, vecino de Trapagaran, bajó una ladera escarpada para «coger mejillones»
Muere ahogado al caer al mar en un acantilado de Castro
TRAGEDIA. Asistencias trasladan el cadáver en un ataúd. / EL CORREO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Un hombre de 42 años murió ahogado ayer en la pedanía castreña de Islares. La víctima, L.H.C. vecino de Trapagaran, se encontraba en la zona conocida como Cotonera disfrutando de una barbacoa junto a varios familiares y amigos.

Poco antes de las cinco de la tarde L. H. C., de 42 años, se acercó a los acantilados para «recoger unos mejillones», relató un testigo. Por causas que se desconocen, el hombre se precipitó al mar, que en esos momentos, como a lo largo de toda la jornada dominical, se encontraba en calma. Poco tiempo después, uno de sus acompañantes descubrió el cuerpo de la víctima, «flotando bocabajo», desveló la misma fuente. Inmediatamente, se lanzó al agua para tratar de ayudar a su compañero. Lejos de lograr su objetivo, el segundo hombre casi pierde la vida en el intento.

Al comprobar que no podía hacer nada para sacar a L.H.C. y que su vida corría peligro, optó por salir como pudo del mar. Para entonces ya se encontraban en la zona un socorrista de Protección Civil, y una dotación de la DYA de Castro Urdiales. El salvavidas se zambulló rápidamente en busca del cuerpo, que se había hundido, mientras efectivos sanitarios atendían al amigo de la víctima.

Tras muchos esfuerzos, el salvavidas localizó el cadáver a «unos diez metros de profundidad», según relataron componentes del operativo de emergencias desplegado en Islares. Tras sacarle a la superficie, los efectivos de Protección Civil izaron el cuerpo sin vida a una de sus lanchas, que lo trasladó el cercano puerto de Arenillas. Allí, permaneció varias horas, hasta la llegada del forense y la juez, que procedieron al levantamiento del cadáver sobre la ocho de la tarde.

Para esa hora, pocos eran los que no se habían enterado de la desgracia. Arenillas, como todas las zonas de playa, se encontraba atestada de gente ayer a la hora en que se produjo el accidente. Algunos no se enteraron de la noticia hasta que se acercaron al puerto y vieron el cordón instalado por la DYA y la Guardia Civil. Otros, sin embargo, ya sospechaban que algo malo había pasado.

Muy conocido

«Estaba en la playa cuando he visto pasar la zódiac de Protección Civil a todo trapo», explicaba Marta, una portugaluja que pasa unos días en el camping de Arenillas. Ella, como otros muchos habituales de la zona, se quedaron atónitos al averiguar la identidad de la víctima. «Era muy conocido y querido por aquí. Solía potear mucho por Arenillas», dijo un hostelero.



Vocento