El Correo Digital
Martes, 18 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
POLÍTICA
POLÍTICA
OPINI0N/La memoria caprichosa
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Setenta años después del 18 de julio de 1936, «crece en España una nueva generación que no vivió la guerra civil, que no comparte los odios y las pasiones de quienes en ella participamos. Y no podemos, sin incurrir en tremenda responsabilidad ante España y ante el futuro, hacer pesar sobre esta generación las consecuencias de hechos en los que no tomó parte ( )»

«Existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de terminar con la artificiosa división de los españoles en 'rojos' y 'nacionales' ( ) El Partido Comunista de España, al aproximarse el aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos, democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cenetistas y socialistas a proclamar, como un objetivo común a todos, la reconciliación nacional».

Todas y cada una de las palabras anteriores, menos las nueve primeras, pertenecen a un documento titulado 'Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español', (http://www.filosofia.org/ his/h1956rn.htm), aprobado por el Comité Central del PCE en junio de 1956. Hace 50 años. Llama la atención que los comunistas españoles pastoreados hoy por Llamazares hayan olvidado la fecha y el texto en un año tan dado a los aniversarios redondos: 75 años de la República, 70 del comienzo de la Guerra Civil. Se les ha pasado, coño, que hace 50 años los comunistas, los mismos del 36, quisieron pasar la página y «terminar con la artificiosa división de los españoles en 'rojos» y 'nacionales'». Ha pasado medio siglo. El único español vivo que hizo la guerra y aún opina en la radio de política es Carrillo, el impulsor de aquel pelillos a la mar que hoy parece no acordarse y está entre los partidarios de la «artificiosa división» entre los nietos de aquellos rojos y de aquellos nacionales que con tanto entusiasmo se entregaron a un extraordinario carnaval de sangre.

Memoria histórica le llaman a este disparate, un concepto formado por términos incompatibles: la memoria es personal y subjetiva; la historia, en cambio, es la narración objetiva de los hechos, desprovistos de adherencias, de pasiones y emociones inmediatas. Memoria histórica es como la izquierda más tonta de Europa llama hoy a la enfermedad de Alzheimer. Juan Pablo Fusi, director de la Biblioteca Nacional en los últimos años 80, estima que en los 20 años posteriores a la muerte de Franco se publicaron en España 17.000 libros sobre la guerra y la dictadura franquista. La memoria histórica no recuerda ese alarde editorial y reclama el fin de la censura sobre el tema, junto a la victoria que se nos hurtó en 1939. No parará hasta redactar el verdadero parte final de la Guerra Civil. Éste: «Cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».

s.gonzalez@diario-elcorreo.com



Vocento