CiU pronosticó ayer que la campaña para las elecciones autonómicas del 1 de noviembre será la «más difícil» desde el restablecimiento de la democracia. El secretario general de la federación nacionalista, Josep Antoni Durán Lleida, subrayó al respecto que el PSC «se juega al activo principal del partido, a su primer secretario, nada más y nada menos», y como José Montilla es «su símbolo, van a ir a por todas».
El dirigente democristiano considera que CiU «sale con una posición de ventaja», ya que tiene a su favor «todo el pasivo de tres años de Gobierno tripartito». Destacó, en este sentido, que socialistas y republicanos han quedado desgastados por casi tres años de coalición y enfrentamientos continuos, y que ambas formaciones sufren serias divisiones internas. Los nacionalistas cuentan también con que el papel determinante que desempeñaron en la última etapa de la negociación estatutaria y sus buenas relaciones con José Luis Rodríguez Zapatero jueguen a su favor. La federación se presentará en campaña como la única alternativa seria y estable para Cataluña.
Otro de los caballos de batalla de CiU será la defensa de un presidente muy comprometido con Cataluña, «marcadamente catalanista», y «no sólo catalán», en palabras de Artur Mas. No pone en duda la condición de catalán de José Montilla -andaluz de nacimiento-, entre otras razones porque no sería políticamente correcto, pero sí cuestiona su vocación catalanista. Según el líder de CiU, Montilla tiene «una concepción» de Cataluña sin «perfil propio», «desdibujada dentro del panorama español».
Saura, candidato
«Mas no es nadie para dar lecciones de catalanismo, porque teniendo la misma edad, Montilla le lleva unos cuantos años de ventaja en la defensa de los intereses de Cataluña», replicó ayer el secretario de Organización del PSC, José Zaragoza. El dirigente socialista se mostró convencido de que «el estilo prepotente y chulesco de Mas, en Cataluña, no tiene premio».
Durán Lleida, por su parte, señaló que lo que «le preocupa» a CiU «no es el origen sino el destino de Montilla», que, según el líder de UDC, pasa por «reeditar el tripartito». El PSC sí contempla esta posibilidad, pero habrá que ver si ERC, empeñada en ser «la llave» del futuro Govern, acepta la oferta socialista en el caso de que Montilla sea el candidato más votado.
Además, tanto los socialistas como los republicanos tienen por delante la tarea de mantener el orden interno. El PSC deberá guardar equilibrio entre la aceptación que tiene Montilla en sus bases y la oposición que genera en el sector más nacionalista, que cuenta con sólidos apoyos en la dirección y las instituciones.
ERC, que de momento ha sabido mantener a raya a los críticos, tendrá que hilar fino para que el control que mantiene sobre el aparato del partido el secretario general, Joan Puigcercós, no dañe la figura del presidente, Josep Lluís Carod-Rovira, quien, aunque muy debilitado, encabezará la candidatura republicana. Carod-Rovira, en un nuevo intento de afianzar su posición, subrayó ayer que un hipotético gobierno de coalición en el que participe ERC «sería un fraude al propio electorado» si no está él mismo.
Por su parte, Iniciativa per Catalunya presentó ayer a su presidente, Joan Saura, como candidato a la presidencia de la Generalitat, tras un referéndum interno al que concurrió como único precandidato y en el que obtuvo el 98,7% de los apoyos. El miembro de ICV Ricard Fernández certificó la apuesta de la formación por renovar el tripartito con PSC y ERC.