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Martes, 18 de julio de 2006
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¿Policiacas?
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Soy aficionado a esas películas en las que un equipo de policías con habilidades de karatecas, persiguen, atrapan y dejan para el arrastre a los más crueles y duros pandilleros. Reconozco que mi afición es un poco infantil, porque si analizamos con ecuanimidad el desarrollo de estas películas, observaremos una serie de detalles absurdos. Pero esos detalles no hacen más que añadir alicientes a estas películas.

Si ustedes son aficionados a ellas lo habrán podido observar también, y si no lo son yo se lo cuento. Por ejemplo, en los tiroteos, los agentes, utilizan en la refriega simples pistolas, mientras que los malos usan todos ellos metralletas. Sin embargo, en estas ensaladas de disparos, tan sólo caen patas arriba los de las metralletas, que son unos tarugos disparando, mientras que los buenos donde ponen el ojo, ponen la bala.

Habrán observado ustedes también que cuando los policías acuden a la guarida de los pandilleros para cogerles, a ser posible con las manos en la masa, en vez de ir astutamente silenciosos, acuden con sus coches haciendo sonar unas sirenas que se oyen en todo el distrito y cuyo sonido permite a los malos salir pitando.

Habrán observado ustedes también que en las persecuciones de coches, a pesar de que se hacen por calles transitadas de vehículos y peatones, jamás tropiezan con ningún coche ni atropellan a nadie porque, al parecer, todos están advertidos de antemano y les da tiempo a ponerse a salvo. El único estropicio que suele ocurrir (para dar emoción a las escenas) es que se lleven los coches por delante una pila de bidones vacíos o el tenderete de un frutero, desparramando vistosamente todas las frutas y hortalizas.

Y, finalmente, habrán observado que en las peleas (que siempre ganan los buenos, por supuesto) los malos, después de recibir doce puñetazos en las narices y seis o siete patadas en el morro, cuando les llevan detenidos lucen una cara como si acabasen de salir de un tratamiento antiarrugas en un instituto de belleza.Reconozco que todo esto resulta absurdo, pero no me negarán ustedes que tiene su gracia. Quizá por eso me gustan estas películas de policías.



Vocento