Castro Urdiales atesora un gran número de restos históricos, uno de cuyos máximos exponentes es la iglesia de Santa María. En muchos de ellos, el paso del tiempo y la falta de cuidados han hecho mella, según ha denunciado la asociación Cantu Santa Ana. Los responsables de este colectivo han remitido una carta al alcalde, Fernando Muguruza, y al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, en la que advierten del «deterioro constante» que sufre «el conjunto histórico-urbanístico» de la localidad.
«Calles emblemáticas, como San Juan, Nuestra Señora y 11 de mayo, donde se encuentran edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII, están en estado lamentable», alertan. La situación de «abandono» se extiende, según Cantu Santa Ana, a «la dársena del puerto». «Data del siglo XVI y ha sufrido parcheos que han introducido hormigón o chapas de hierro que no encajan con la estética original», critican. Más grave es aún la situación de Santa María, que sufre el mal de la piedra, y de Santa Ana.
«Como un azucarillo»
En el primer caso, el Gobierno de Cantabria prometió hace más de un año un plan director para su rehabilitación, que aún no ha llegado. Además, «las piedras del campanario y las escaleras se desmoronan como un azucarillo».
La iglesia del peñón, por su parte, ha sufrido recientemente «una agresión». «Junto a su base han levantado una caseta que supone un ataque al conjunto histórico y dificulta el acceso a Santa Ana, que presenta piedras sueltas y resquebrajamientos en la fachada», detallan.
El delegado de Patrimonio Arqueológico, Juan Tomás Molinero, ha reconocido la grave situación. No obstante, el edil recuerda que los problemas «no son nuevos». «La destrucción de elementos históricos se comete desde hace 30 años. Es curioso que ahora, que por primera vez hay una concejalía que trabaja en materia de conservación, salga un grupo de este tipo», critica Molinero, quien admite que para hacer más cosas, «habría que aprobar los presupuestos».