Además de reconstruir una catedral con graves problemas estructurales se trata de vender Vitoria, atraer a un turismo incipiente y tímido, elevar el prestigio de la capital alavesa y casarla con un icono permanente. El objetivo consiste en difundir un proyecto único en cuanto a mostrar las tripas de un templo gótico mientras se le curan. Abierto el quirófano, el público está invitado a presenciar la operación.
Con el fin de no perder comba y mantener una presencia constante, la Fundación Santa María vienen elaborando desde 2002 un programa cultural ambicioso que ha atraído a filósofos, arquitectos, músicos y, sobre todo, a muchos escritores.
Precisamente Ken Follett, uno de los autores de 'best-sellers' más leídos del mundo, inauguró el ciclo 'Encuentros con la catedral' en octubre de 2002. El propósito de la fundación consiste en que los narradores lleguen a Vitoria con publicidad previa, observen las obras del templo, se dirijan a un auditorio entregado y, a ser posible, cuenten la experiencia en sus escritos.
Y los responsables lo han logrado en algunas ocasiones relevantes. Paulo Coelho, el brasileño de aura espiritual que vende libros al por mayor, incluyó un pasaje de Santa María en su última obra publicada, 'El Zahir'. Contó cómo en la nave central tomó la conciencia necesaria para un viaje interior.
La fundación aprovechó el tirón de un binomio para colgarse en periódicos, ondas e Internet. Hizo coincidir a Coelho con Jesús Quintero para que 'El Loco de la Colina' lo entrevistara dentro de la catedral.
También ha conseguido que Toti Martínez de Lezea base 'A la sombra del templo' en Santa María. O que Julio Llamazares y Arturo Pérez Reverte escribiesen artículos elogiosos en los que Vitoria salía bien parada.
Un Nobel como Saramago; escritores universalmente reconocidos como Bryce Echenique, Vargas Llosa, Dominique Lapierre; más Mendoza, Gala, Zoé Valdés... Todos han desfilado por la nueva pasarela de las letras.